Un blog pensado por y para madres, donde encontrarás todos los consejos, ayuda e información que te harán disfrutar de la maternidad y los primeros pasos de tu hijo.
Que los besos de mamá curan un montón de pupas es algo que la ciencia no necesita demostrar. Cuántas veces habremos curado golpes, heridas y casi hasta catarros a base de mimos. El cariño es bueno para la salud, lo sabe todo el mundo.
Los besos y abrazos de mamá o papá quitan el dolor, yo eso lo sé sin necesidad de que nadie me lo diga. Pero siempre viene bien que los sesudos científicos lo confirmen, que tener el respaldo de la ciencia te da un argumento irrebatible (y ya nadie te mirará raro cuando lo digas). Y es que sí, la ciencia lo dice y así nos lo cuenta Juan Casado, jefe de pediatría en el Hospital Niño Jesús, en su espacio en el periódico El Mundo.
El uso del agua en los partos ha sido objeto de un enorme escrutinio por parte de la ciencia durante los últimos años. En el Reino Unido, país que incorporó la hidroterapia en el nacimiento en los años ochenta, más de 150 hospitales contaban en 2001 con piscinas de obra en sus salas de dilatación, más miles de piscinas desmontables o portátiles. El protocolo de utilización del agua durante la fase de dilatación e incluso, si llega el caso, durante el mismo expulsivo, está bien medido y estudiado. Los beneficios del agua durante el parto son muchos aunque en España, y a pesar de que la Estrategia Nacional para la Atención del Parto Normal, del Ministerio de Sanidad contempla la posibilidad de usar bañeras en los partos, su uso está muy poco difundido. Aquí, aún seguimos pensando que bañarse durante el parto es una cosa rara y marginal, pero a pesar de eso, y a parte de clínicas como Acuario se hacen tímidos progresos en este sentido, como la incorporación de bañeras para partos en algunos hospitales públicos gallegos.
¿Te acuerdas de aquella pelota enorme que compraste para ayudarte a aliviar los dolores de espalda durante el embarazo? Pues ahora que llega el parto, es hora de amortizarla, pero bien.
La pelota suiza es capaz de reducir el dolor producido por las contracciones durante la dilatación. Algo que se sabía desde hace tiempo, que los movimientos oscilantes y rotatorios de la pelvis durante el trabajo de parto reducían el dolor, fue demostrado empíricamente por tres comadronas, Sofía Méndez, Javier González y Helena Casquero, del hospital Cabueñes de Gijón, que realizaron un estudio con 82 parturientas. Según las mismas el número de mujeres es algo reducido ya que la investigación debía hacerse con aquellas que estuvieran en la fase de dilatación, que tuvieran suficiente dolor como para comparar el que tenían estando sobre la pelota o tumbadas en la cama y que no hubiesen recibido la epidural.