
Realizarse o no una amniocentésis es una cuestión personal e íntima, una decisión que seguro se toma tras una reflexión seria, o al menos así debería ser. La amniocentésis, como todas las pruebas que se realizan durante el embarazo, no es obligatoria y algo que todo el mundo debe saber: tampoco es inocua.
El porcentaje de abortos que se producen después de una amniocentésis varía entre el 0.5 y el 1%, dependiendo sobre todo de la suerte. Por eso la investigación en este campo se ha centrado en los últimos años en tratar de conseguir un método no invasivo de diagnóstico prenatal.
Continuar leyendo

Cuando estaba embarazada de Ana y después, antes de que naciera pocket-Lara y absorbiera toda mi energía -física y mental – yo solía participar a menudo en foros de madres que compartían así por internet vivencias sobre el embarazo y la maternidad y también claro, información. Una de las situaciones recurrentes era la de aquella futura mamá que entraba en algún foro desoldada porque el triple screening le había dado malos resultados, buscaban información, buscaban consuelo, buscaban consejos.
Una de mis quejas más importantes al sistema de salud que existe en este país (y en gran parte del mundo, me temo) es que las pruebas de cribado y diagnóstico prenatal no se explican de forma adecuada y lo peor, se practican a las mujeres como si fueran obligatorias. Aún recuerdo la sorpresa de mi tocóloga cuando en el embarazo de Lara la informé amablemente de que no pensaba hacerme el triple test. “Tú sabrás lo que haces” me dijo, “Por supuesto”, le contesté yo.
Continuar leyendo