Los Reyes Magos son los hijos

Escrito por Irene Garcia el 30/12/2012

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Son las dos de la mañana y acaban de dormirse, después del conveniente sermón en el que intentas explicarles sin mucho éxito que las mamás también tienen derecho a descansar, a estar con amigos, a leer libros y a ver películas y en definitiva a ser personas además de mamás. Un día como otro cualquiera, ni más ni menos duro, en el que puedes volver a caer en el error de pensar que la maternidad es difícil, agotadora, extenuante, absorbente. Días así los tiene cualquiera. Gruñes, chillas e incluso amenazas, haciendo esfuerzos conscientes por no soltar la mano o peor, la zapatilla, como hacía tu madre. Y aún tienes que hacer un montón de cosas antes de reyes, porque ahora además los reyes eres tú.

No es la maternidad lo que te agobia, es la soledad. Con pareja o sin ella criar hijos a la manera occidental es uno de los peores errores de la humanidad. Para criar un niño se necesita una tribu entera, afortunadamente la misma tribu podría criar 15 niños, pero desgraciadamente tribus ya no hay.

Son las dos de la mañana, acaban de dormirse y tú estás definitivamente desvelada. Y aún te quedan un montón de cosas que hacer antes de reyes. Enciendes el móvil a ver si hay suerte y alguien de tu tribu virtual anda en las mismas, compartir es vivir y las penas compartidas parecen más pequeñas y entonces, a la luz tenue del teléfono las miras. Respiran despacio y eso es que ya están mejor del catarro, tal vez esta noche haya suerte y no se levanten tosiendo cuatro o cinco veces. Respiran despacio y tranquilas, sin miedo a pesar del sermón que acabas de echarles, soñando tal vez con los Reyes Magos, seguras, en calma. Apagas el móvil, dejas que te invadan tus diez centímetros de cama y en la oscuridad y al calor de sus cuerpecillos nuevos te vas durmiendo sintiendo toda su inocencia, toda su ilusión.

Han venido los Reyes. Y te han devuelto un poco de tu infancia.

Categorías: Experiencias
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El debate científico sobre la realidad del sueño infantil

Escrito por Irene Garcia el 3/12/2012

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Sueño infantil

Los lunes son días de buenas noticias.

Después de meses de trabajo hoy se presenta en la blogosfera maternal de habla hispana el blog Sueño Infantil, de María Berrozpe y Gemma Herráez. Dos científicas, dos blogueras y sobre todo dos mamás que nos regalan a todas una revisión exhaustiva sobre los mejores artículos y revisiones científicas sobre sueño infantil.

María, autora del blog Reeducando a Mamá y coautora de Una Nueva Maternidad, y Gemma, autora del blog Como una Manada nos presentan un blog en el que el sueño infantil se revisa desde una mirada científica y por tanto crítica. Porque los métodos para enseñar a los niños a dormir no sólo se desmontan desde el corazón o las tripas, sino que además la ciencia de los últimos años no ha aportado un montón de datos empíricos que conviene tener presentes antes de dejar a un niño llorando en la cuna.

La información es poder y aunque después cada familia adopte las soluciones que más se ajusten a sus criterios o a su estilo de vida, conocer todos los datos es importante. Una revisión actualizada y hecha por amor al arte. Si tienes un niño o vas a tenerlo y el tema del sueño te quita el sueño no dejes de entrar en esta nueva web. María Y Gemma han hecho un trabajo muy importante. Y lo dejan a disposición de todo el mundo.

Sueñoinfantil.net

“La irrupción de la ciencia en la cultura popular tendrá unas consecuencias insospechadas en la vida cotidiana de la gente”

Eduard Punset

Dos mujeres científicas, María Berrozpe, doctora en Ciencias Biológicas, y Gemma Herranz, doctora en Ciencia e Ingeniería de Materiales, aúnan su experiencia investigadora con su condición de madres y nos ofrecen una puesta a punto acerca de la realidad del sueño de los bebés humanos.

Cada familia actúa como mejor sabe o puede, pero estamos seguras de que la información de calidad es una herramienta indispensable para hacer una elección consciente sobre las alternativas más saludables y felices para nuestros hijos a corto y largo plazo, y para la convivencia familiar y social en su conjunto.

Los expertos que trabajan como prescriptores y divulgadores de salud: pediatras, médicos, matronas, psicólogos, orientadores, educadores infantiles, periodistas, revistas y empresas editoriales… están éticamente obligados a mantenerse actualizados, a separar sus creencias personales de las evidencias científicas y por lo menos a reconocer las distintas aproximaciones que existen al respecto y sus correspondientes sustentos empíricos, científicos y/o culturales.

Con este estudio comparativo y su exhaustiva revisión bibliográfica -publicado en formato blog de modo que pueda actualizarse periódicamente y ser accesible a todo el mundo- las autoras pretenden contribuir a que tanto padres y madres como profesionales de la salud y la pedagogía, tengamos acceso fácil pero serio a la información relacionada con este tema, y podamos comentar, aportar, difundir… y finalmente comprender entre todos de qué se trata el “problema” del sueño con nuestros niños.
Estamos de enhorabuena.

Yo colecho

Escrito por Irene Garcia el 29/06/2012

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Pues sí, yo colecho.

Una se puede pasar media vida justificándose ante los demás y ante una misma, desmontando métodos y haciendo fiskings exhaustivos a libros enteros y tal y tal para a final darse cuenta de lo que verdaderamente es importante.

Yo colecho. Existen montones de razones científicas y prácticas por las que lo hago. Multitud de organismos y sesudos expertos que me dan la razón – y otro montón que seguramente me la quitan. La muerte súbita, la termorregulación, la lactancia, el ritmo cardíaco, la melatonina, el triptófano, el estrés, las pesadillas…

Yo colecho y lo hago de una forma consciente e informada, respetando las medidas de seguridad – igual que en su día hice cuando compré la cuna en una tienda especializada que cumplía con las normas UNE, o las que fueran – y con el pleno convencimiento de que es lo mejor para mis hijas.

Yo colecho. Y lo hago por comodidad. Porque siempre pensé que tenía que ser mucho más horrible estar toda la noche levantándose de la cama. Porque así era mucho más fácil dar la teta. Porque no me apetecía nada estar oyendo llantos. Porque cuanto antes llegas y los atiendes antes se callan y puedes seguir durmiendo.

Yo colecho y lo hago por instinto. Porque es lo que el cuerpo me pedía a gritos después de tres noches sin pegar ojo, con la niña de la cuna a la teta, de la teta a la cuna, con la mano entumecida entre los barrotes.

Yo colecho y lo hago porque es bueno. Para mí, para ellas, porque hay días que yo también tengo miedo a la oscuridad, porque el invierno es frío y la calefacción cara. Porque oirlas respirar me tranquiliza. Porque puedo abrazarlas cuando quiero, porque están suaves y tiernas, como todo lo nuevo.

Yo colecho. Y podría seguir aquí escribiendo miles y miles de palabras justificándome ante los demás o ante mí misma. Pero la realidad es que yo colecho por lo mismo que hago todo lo demás.

Yo colecho. Porque quiero.

Vuestras historias: Lucía y el Colecho

Escrito por Irene Garcia el 6/06/2012

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Como hacemos de vez en cuando hoy volvemos a contar historias personales, de todas vosotras que integrais esta red de madres, en primera persona. Porque todas las historias se parecen mucho, pero cada una tiene su parte especial, íntima y por eso es única.

Hoy os traigo una preciosa sobre colecho. Colechar sigue estando mal visto en casi todo el mundo occidental. A ratos incómodo – a veces es difícil dormir con un pie en la boca o unas rodillas empujando contra tus riñones – a ratos placentero – no hay nada mejor que el calor de tus cachorros en los largos inviernos. Colechar es la opción por la que yo opté, al menos mientras los riñones sobrevivan. También es la opción que escogió Lucía. Os la dejo, a ver si os gusta.

Lucía y el colecho

Cuando nació mi hijo no había leído nada sobre el colecho, no sabía siquiera lo que era. Yo, simplemente, tenía preparada su habitación, pintada en azul, con dibujos de coches por las paredes, su precioso cambiador y por supuesto, lo más importante, la cuna, allí, en medio, presidiendo la estancia. Orgullosa, sonriente y al final, burlona.
Sin embargo, Manu tenía otros planes desde su primer minuto de vida. Le faltó sacarme la lengua cuando intenté que se quedara tumbadito en la cuna de plástico del hospital. Era imposible, parecía que se reía de mi. Yo que era una madre modelo que había seguido uno por uno los pasos sobre decoración de habitaciones infantiles… Frustración, vergüenza, qué estaré haciendo mal, todos los bebés duermen en sus cunitas, es tan bonita, ¿por qué no te gusta?
Las opiniones de la multitud de sabios que habitan en el mundo tampoco ayudaban, al contrario, llanto y rechinar de dientes, sudores, preocupaciones. Al final, fue Manu, con su insistencia, su obstinación y su gran sabiduría quien me condujo hacia ese camino, el camino de los brazos, los besos, el contacto y finalmente el colecho.

Colechar, precioso verbo. Dormir juntos, despertar juntos y ver esa sonrisa. Despertar por la noche y verle ahí, pegado a mi costado, con sus piernas encima de mi tripa y oír su respiración suave, tranquila y relajada. Poder estar disponible en cuanto me necesita. ¿Un mal sueño? Tranquilo, mamá está aquí, a tu lado, preparada y dispuesta a espantar a los monstruos que te están molestando. ¿Te abrazo? ¿Te beso? ¿Te canto? ¿Te mimo? ¿Te mezo? ¿O, simplemente te quiero?

Colechar, precioso verbo. Preciosa manera de vivir la maternidad. Precioso tú, que me has enseñado como se deben hacer las cosas. Preciosos cuatro años que me has regalado durmiendo juntos. Cuando quieras, cuando estés preparado, ese será el momento en que juntos, tú y yo, pintaremos tu habitación, del color que elijas, pegaremos coches o dinosaurios o camiones y te irás. Te irás porque estarás preparado, estarás tranquilo y sabrás que siempre estaré cuando me necesites, cuando tengas miedo cuando quieras. Pero de momento seguiremos colechando.

Colechar, precioso verbo.

Podéis mandar vuestras historias, como siempre a nuestro correo sermamas@gmail.com

A quién le importa

Escrito por Irene Garcia el 14/03/2012

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Ebony

La vida te da sorpresas. En un cumpleaños, en la puerta del cole, en una kedada tuitera…hablando se entiende la gente y hablando además descubres que no estás sola.

Desde que las redes sociales llegaron a nuestra vida conocer gente a la que jamás hubieras conocido te amplía tanto la libreta de contactos como la autoestima. Siempre digo que no hay que esconderse, que preguntar a la puerta del colegio sobre el colecho te sorprende gratamente (somos muchos más de los que parece) y sin embargo, los que practicamos un estilo de crianza diferente tendemos a callarnos, en mi caso suele ser por no molestar y a pesar de que es una realidad que ser madre es como abrir una caja de donetes, que te salen consejeros por todas partes. Y claro, casi nunca te aconsejan lo que tú haces.

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Kamasutra para papás

Escrito por Irene Garcia el 24/02/2012

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Después de las malas noticias sobre conciliación de los últimos días hoy, que para algo es viernes, os quiero dejar algo un poco más ligerito. Humor gráfico.

Los que hayan practicado el colecho saben muy bien cuales son sus ventajas: se favorece la lactancia materna, no tienes que andarte levantando, ahorras en mantas y calefacción y sobre todo, sobre todo te despiertas siempre al lado de esos a los que más quieres en esta vida. No hay nada como dormirse abrazado a un “peluche” de carne y hueso. Esta experiencia tan sólo quizás se supera por levantarse al lado de ese mismo peluche, sonriente y de ojos brillantes que te mira como si fueras lo más precioso de este mundo. Olerlos, acariciarlos, “apuchurrarlos” mientras duermen, consolarlos de las pesadillas…Dormir con los hijos es una cuestión cultural y según mi opinión una experiencia que todo el mundo debería probar, dejando de lado recomendaciones científicas sobre los beneficios de compartir cama – que las hay – por el simple hecho de disfrutarlo.

Pero…no es oro todo lo que reluce. Que estos adorables peluches se mueven y mucho. Os dejo un chistecito con el que más de uno se sentirá identificado. Porque a pesar de todo después de que metes a tu hijo en la cama por primera vez casi siempre repites. Y es que el colecho, por encima de todo, es bonito.

Hoy toca reir. Feliz Viernes

Kamasutra_papas
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