Plan Plenufar

Se acabó el mito del “comer por dos”.
En líneas generales una mujer gestante o lactante no ha de llevar ninguna dieta especial distinta a lo considerado como saludable: pobre en azúcares refinados y grasas, principalmente de origen animal, y rica en fibra, hidratos de carbono de absorción lenta, frutas y verduras. La pirámide alimentaria de toda la vida, vaya. Pero lamentablemente parece que la dieta mediterránea va a pasar a la historia. Cada vez comemos peor.
Las consecuencias de la malnutrición de la madre en el niño son importantes: bajo peso del niño al nacer, baja densidad ósea por baja ingesta de calcio, anemia por falta de hierro o ácido fólico, cretinismo por carencia de yodo, etc. Igualmente esta malnutrición puede tener importantes consecuencias para la madre, ya que el desgaste nutricional puede tener entre otras consecuencias anemia y descalcificación ósea, lo que puede redundar en un deterioro de su calidad de vida a largo plazo.
A esto se une que en muchos casos las embarazadas recibimos cantidades ingentes de información contradictoria. Valga un ejemplo:
- el pescado azul es bueno, porque contiene ácidos grasos tipo omega,
- el pescado azul es malo, porque contiene concentraciones de mercurio no despreciables.
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Etiquetas: Anemia, nutrición




