Biberones no, gracias

Escrito por Irene Garcia el 6/09/2010

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La lactancia materna es maravillosa, tanto para los niños como para las madres. Parafraseando a Carlos González, me atrevo a decir que es un Regalo para toda la vida, no sólo a nivel físico, sino, sobre todo a nivel emocional.

El 90% de las madres recientes optan por amamantar a sus bebés tras el nacimiento. Sin embargo son muy pocas las que consiguen alcanzar los tiempos de lactancia recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Encontrar mujeres que amamanten más allá de los dos años es prácticamente imposible fuera de los círculos de las fundamentalistas de la teta. Pero aún mucho peor es echar un vistazo a los porcentajes de niños amamantados en exclusiva a los seis meses. Como digo, fuera de ciertos círculos se pueden contar con los dedos de una mano.

La lactancia, biológicamente, está destinada a ser un placer. Como casi todas las cuestiones referidas a la supervivencia de la especie o del individuo, la lactancia, en condiciones normales, activa los centros de recompensa del cerebro, impulsando a la hembra mamífera a dar teta. La lactancia engancha, produce oxitocina y endorfinas – opiáceos naturales que crean cierto tipo de adicción – tanto en la madre como en el bebé.

Si esto es así ¿porque tantas mujeres abandonan?

Amamantar debería ser fácil, el resto de mamíferos lo hacen sin problema. También debe serlo para el ser humano. De no ser así la especie hace tiempo que se habría extinguido.

Sin embargo esta situación ideal no se produce en la mayoría de los casos, entre los que me incluyo. Grietas sangrantes, mastitis, niños que lloran desconsoladamente porque no comen lo suficiente, deshidrataciones, ingurgitaciones espantosas, niños que no cogen peso…la cantidad de problemas que puede tener una madre reciente cuando decide dar el pecho son tantos como mujeres que decidieron dar el pecho y no lo lograron.

Durante la primera mitad del siglo pasado la consigna era aguantar. Las madres debían ser esos seres abnegados que dan la teta aún a costa de su salud, por el bien de sus hijos y porque no existía el biberón y las amas de cría sólo estaban a disposición de las clases altas. Con la irrupción masiva de los sucedáneos de leche materna en los años sesenta y setenta y coincidiendo con los movimientos de liberación feministas de la época la consigna cambió radicalmente. Ahora la cosa se reduce a “si tienes problemas dale un biberón”.

Y yo, desde mi ignorancia, pienso que ha de haber un término medio. Detrás de cada mujer que, tras una lucha más o menos intensa consigo misma, opta por abandonar la lactancia y dar un biberón, lo que queda es un fracaso del sistema. Y una mujer con sentimientos de derrota, de culpa, de lo que sea…una mujer que se siente mal consigo misma.

La Organización Mundial de la Salud considera los sucedáneos de leche materna como la cuarta opción en alimentación infantil. Tras la lactancia materna no van los biberones. Esto es una verdad como un templo, tal vez dolorosa, pero cierta. Tras dar el pecho la OMS recomienda que se de leche extraída de la madre. Si esto no es posible la recomendación, a todas luces imposible en estos tiempos, es dar leche humana de otra madre. Y por último aparece el biberón. Sin descartar nunca las relactaciones, que también son posibles.

Y reitero, es un fracaso del sistema. Porque las grietas, las mastitis, los niños con frenillo, los que no engordan, son reales, pero no deben contarse como la normalidad. Las grietas, las mastitis y los niños que no engordan son situaciones biológica y médicamente patológicas a las que no habría jamás que llegar o a las que se debe poner remedio y que se solucionan colocando expertos en lactancia en los hospitales que se aseguren de que los bebés están bien enganchados. O formando pediatras capaces de asegurarse de que la técnica de lactancia es correcta en la primera revisión y que valoren, junto con la mujer, todas las opciones existentes si esto no es así. Que tengan tiempo para hacerlo, que sepan lo que implica tener un niño con frenillo y que usen las tablas de crecimiento de la OMS, que puedan escuchar a la madre y ayudarla en la decisión. Mucho antes de que surja un problema que en la mayor parte de los casos va a tener muy mala solución. Mucho antes de poner un parche – patada para delante, como en el fútbol – y recetar un biberón, sin más. Sin más.

Porque detrás de cada biberón no sólo se queda una lactancia fracasada y una madre y un hijo que no van a beneficiarse de todas sus ventajas. Se queda además una mujer sola que se siente mal consigo misma y que encima tiene grietas.

Las grietas duelen, os lo digo yo. Y las mastitis ya ni te cuento.

Si tienes problemas, resuélvelos. O mejor, exige que te ayuden a resolverlos, o al menos a intentarlo. La nueva consigna en cuanto a lactancia materna en el siglo XXI. Porque sólo así la decisión de abandonar la lactancia será tomada en libertad.

Foto | Christyscherrer

5 Comentarios

  1. Esther Escrito el 06/09/2010 a las 18:31 pm | Link Permanente

    La lactancia materna además puede librar a tu hijo de muchos problemas. Requiere esfuerzo por parte de la madre y apoyo del resto de la familia, pero en el balance es siempre positiva. Muchos problemas de alergias infantiles se habrían evitado manteniendo la lactancia durante más tiempo.

  2. Irene Garcia Escrito el 07/09/2010 a las 11:37 am | Link Permanente

    La crianza requiere esfuerzo por parte de la madre y apoyo del resto de la familia y de la sociedad. Desde mi punto de vista totalmente subjetivo es bastante más cómodo criar un hijo al pecho que a biberones, porque aunque los biberones los puede dar otro, resulta que al final la mayoría de ellos le van a tocar a la madre (tal vez no sea tu caso, pero hay mucho machista suelto por ahí todavía y esto es la generalidad de la cosa) con el gran inconveniente de que los biberones hay que esterilizarlos, limpiarlos y prepararlos. Horror. La teta es higiénica, sale a la temperatura adecuada y siempre la llevas puesta ;)

    Saludos

  3. Amor Maternal Escrito el 07/09/2010 a las 11:57 am | Link Permanente

    Genial Irene!

    Lo más triste no es cuántas mujeres optan por el biberón, sino la falta de ayuda para lograr una lactancia adecuada y agradable, y como bien dices: elegir libremente.

    Un abrazote,

    Louma

  4. Galle de la Suerte Escrito el 07/09/2010 a las 15:55 pm | Link Permanente

    Me gustó mucho tu artículo y concuerdo con Amor Maternal, lo triste es la falta de ayuda. A mí me fue MUY MAL con la lactancia, amamanté a mi hija tres meses complementando con biberón y la verdad es que me fue tan mal que ODIABA darle pecho, lloraba del coraje conmigo misma y también lloraba de dolor.

    Por vivir en un pueblito muy pequeño en Canadá no tenía acceso a ninguna experta que me pudiera ayudar y lo que todo mundo me decía era que me tenía que aguantar el dolor porque “así es esto”. Por otro lado, leía a muchas mujeres pro lactancia que caen en el extremo de condenar y juzgar a quienes no amamantan sintiéndose superiores y casi acusando a las que no amamantan de malas madres y terminaron por hacerme odiar por completo la causa.

    Al final me rendí, decidí que prefería disfrutar el tiempo que pasaba con mi hija que pasar los días resintiendo que las cosas no estaban saliendo como yo quería. Lloré mucho, mucho, mucho.

    Ahora que ya pasaron algunos meses creo que hice lo que en su momento era mejor para mi estabilidad emocional porque ya no podía más, pero la experiencia fue muy dura, por un lado no encontré quién me ayudara con la técnica y por otro encontré muchas mujeres muy prejuiciosas que tampoco ayudan en nada. Creo que es injusto que acusen a las mamás que dan biberón y fórmula de no interesarse por la salud de sus hijos, eso es algo falso, cada situación es distinta y creo que lo más importante es que las mujeres debemos ser capaces de tomar nuestras propias decisiones y debemos aprender a respetar y celebrar las de las demás también.

    Definitivamente intentaré amamantar al siguiente bebé que tenga, pero lo haré sabiendo lo difícil que es, procurando encontrar ayuda y siendo menos dura conmigo. Creo que las mujeres pro lactancia beneficiarían más a su causa si son menos intolerantes y más abiertas con respecto a que amamantar no es algo que sucede mágicamente (yo tiemblo de acordarme del dolor) y proporcionando más apoyo.

  5. Susana ( Mamá Moderna) Escrito el 08/09/2010 a las 5:10 am | Link Permanente

    Irene,
    Me encanta la forma tan clara que plasmas la falta de ayuda y de información para seguir con la lactancia.

    En mi caso me considero afortunada pues amamante a mis pequeños exclusivamente por 6 meses y después continue unos meses más entre alimentos y leche materna.

    La lactancia es una de las mejores experiencias que he tenido como mamá.

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