Quemaduras solares

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La playa ya está aquí y si no, la piscina. Bañarse en el mar o practicar la natación en una piscina no sólo sirve para aprender a nadar, es bueno para la salud de nuestros peques. Y además ellos disfrutan, porque deben tener aún muy presente nuestra etapa evolutiva de rana. Desde luego los míos no salen del agua, a menos que sea para comerse un helado – o algo así. Practicar deportes al aire libre, darse paseos por el campo…todo ello servirá para que en septiembre retomen el cole con las pilas cargadas.

Pero hay que tener cuidado. A pesar de las recomendaciones que todos los años se repiten hasta la saciedad, aún hay gente que se quema con el sol. Los niños en particular son muy vulnerables a los efectos del astro rey sobre su piel. Porque la producción de melanina aún no está del todo pulida, porque no quieren ponerse la camiseta, porque ni hablar de meterse durante un rato bajo la sombrilla…

Seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias con respecto a la protección solar es imprescindible. Los efectos de los rayos del sol sobre las células de la piel se acumulan en forma de mutaciones que a largo plazo pueden darnos un buen susto. Y aunque esto no fuera así, quemarse es peligroso y duele.

No exponer a los bebés menores de seis meses directamente al sol, proteger a los menores de tres años todo lo más que se pueda a su exposición, evitar las horas centrales del día, reducir el tiempo que se permanece en el exterior al máximo, usar camisetas, gorras, gafas de sol homologadas y crema protectora a litros para todos…son consejos que hay que seguir, sí o sí.

Aún así, con los no tan pequeños a veces es difícil y lamentablemente a veces se queman. Si tu hijo es de los que no para quieto, si no hay manera de que se ponga la camiseta, si huye de la crema como de la peste, ponte firme y además no te olvides de llevarte cremas hidratantes para después. Los geles homeopáticos pueden ayudarte con las quemaduras leves. Un gel de caléndula en tu botiquín de este verano y por lo menos podrás aliviarles si las ganas de bañarse son tan grandes que no hay manera de evitar que el sol haga de las suyas.

Y también para los mayores, que anda que a veces no somos inconscientes.

Foto | mia3mom

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