Dulces sueños…

Little boy sleeping with teddy bear

¿Cuántas veces vemos impotentes como nuestros hijos no pueden dormir? y ¿cuántas veces esa falta de sueño termina afectando a toda la familia? Quizá pensamos que se trata de “algo normal” y por eso no acudimos a nuestro pediatra o farmacéutico en busca de una solución. Sin embargo inculcar unos buenos hábitos de sueño y confiar en la medicina tradicional u homeopática pueden ayudarnos a conseguir que nuestros hijos “duerman del tirón”.

Te dejamos aquí unos consejos muy útiles para convertir noche en sinónimo de sueño:

No conviertas la hora de irse a la cama en un castigo: haz de este momento una ocasión única de conversación y ternura con tu hijo.

Ten una actitud firme pero no rígida: vigila la regularidad de los horarios pero establece alguna que otra excepción, no le obligues a dejar bruscamente sus juegos.

Da solución a sus dificultades para conciliar el sueño:

evita la excitación física e intelectual que provocan los juegos demasiado cercanos a la hora de acostarse.

acondiciona la habitación para que el niño se encuentre a gusto, con una temperatura agradable, sin ruidos y su muñeco preferido bajo el brazo.

calma sus miedos, a la oscuridad: coloca una lamparita de noche lejos de la cama y de luz débil.

el miedo a la muerte: explícale dulcemente que es algo que le pasa a las personas muy mayores o muy enfermas.

el miedo a la soledad: puede compartir habitación con sus hermanos o, si duerme solo, puedes ir “a ratitos” a verle para que sienta que no está solo.

el miedo a las pesadillas: si son reiterativas, puedes ayudarle haciendo que te las cuente o dibuje, para que poco a poco se libere de ellas.

el miedo al día siguiente: escuela, vida social… generan cierto estrés y excitación. Invita a tu hijo a hablar de ello, así podrás ayudarle.

Haz de la hora de acostarse un ritual: si repites cada noche las mismas costumbres (cuento, juguete…) ayudarás a controlar su agitación y mejorarán radicalmente sus dificultades para dormir.

Respeta los ritmos biológicos del niño: observa si tu niño es poco o muy dormilón y adapta las horas de sueño a su ritmo.

Una última observación: ten en cuenta que no hay “un sueño normal” sino sueños diferentes, el único signo de un sueño suficiente en cantidad y calidad es que el niño esté en plena forma durante el día. Y no olvides que, si los problemas persisten, existen medicamentos (tradicionales u homeopáticos) que te ayudarán: consulta a tu pediatra o a tu farmacéutico a este respecto.

Más información |
Sociedad Española de Pediatría (AEP)

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