Dar el pecho, ¿sí o no?

 

Cuando estás embarazada te planteas muchas cuestiones entre las que, sin duda, el tema de la lactancia materna ocupa uno de los primeros puestos.

Los seres humanos somos mamíferos y por tanto la lactancia materna es, o debería ser, el estándar. Los procesos fisiológicos que permiten la lactancia materna, una de las adaptaciones evolutivas más importantes del planeta, han sido seleccionados por la evolución natural durante más de 500 millones de años y por eso y aunque nos pese, mejorarla o incluso imitarla es prácticamente imposible.

La inmensa mayoría de la literatura sobre lactancia materna habla de las ventajas que esta posee frente a la lactancia artificial, por lo que en este artículo usaremos ese código lingüístico para facilitar la comprensión.

Sobre lactancia materna se han escrito ríos y ríos de tinta, aunque nuestra comprensión de los mecanismos fisiológicos que subyacen a este proceso distan mucho de estar totalmente desentrañados. Los beneficios de la lactancia materna para mamás y bebés son de sobra conocidos y puedes encontrarlos prácticamente en cualquier web, libro o revista que trate el tema.[1]

A continuación numeramos unos cuantos a modo de ejemplo:

  1. La leche materna contiene anticuerpos que protegen al bebé contra las primeras infecciones bacterianas o víricas. Los bebés que toman teta tienen menos riesgo de padecer enfermedades respiratorias y gastrointestinales, así como las enfermedades más comunes durante la infancia. La lactancia funciona a modo de “vacuna” que protege al bebé mientras su sistema inmune aún es inmaduro.
  2. La lactancia materna reduce el riesgo de cáncer de mama.[2]
  3. La composición de la leche materna se modifica a lo largo del día e incluso durante las tomas. Por ejemplo, durante la noche la leche materna contiene triptófano, que ayuda al bebé a relajarse y a dormir mejor.
  4. La lactancia materna marca la diferencia en niños prematuros, con bajo peso o que nacen con alguna enfermedad, siendo importantísima en estos casos.
  5. La lactancia materna es cómoda, es gratis y además no deja residuos.

Y si no doy el pecho…

Las ventajas que presenta la leche materna, inimitable por parte de la industria alimentaria, son muchas y son prácticamente indiscutibles. Sin embargo, puede que tú no quieras o no puedas dar el pecho. Y entonces ¿qué?

La mayoría de las mujeres baraja toda esta información a la hora de elegir si dar o no el pecho a su bebé, las madres queremos lo mejor para nuestros hijos y si nos dicen que  la lactancia materna es lo mejor este dato pesa mucho en la balanza cuando tomamos la decisión. Esto, a la larga, suele ser un error y el principal motivo por el que decidir qué vas a dar pecho a tu hijo debería ser porque te apetece.

Dar el pecho es, sobre todas las cosas, parte de la sexualidad femenina y por tanto la lactancia materna debe ser una elección libre. Principalmente porque de lo contrario será muy difícil que la cosa funcione a largo plazo, sufrirás tú y de rebote sufrirá tu bebé. La lactancia ocupará una gran cantidad de tu tiempo, la relación que se establece entre el bebé y la madre lactante obliga a una disponibilidad corporal que, a veces y dependiendo de las circunstancias, no todas las madres pueden o quieren proporcionar. Los destetes, además, suelen ser complicados cuando el niño es mayor y las condiciones sociales y laborales en las que vivimos las madres no ayudan. La falta de referentes también puede ser un obstáculo a la hora de dar el pecho, a amamantar se aprende y para eso en muchos casos vas a necesitar a alguien que te enseñe.

Nuestro consejo es que lo intentes, a menos que sólo de pensarlo te pongas nerviosa y tengas muy claro que no quieres ni probar. Que lo intentes porque dar el pecho es placentero, activa los centros de recompensa del cerebro y minimiza el riesgo de padecer depresión postparto[3]: Es, de verdad, una experiencia preciosa y gratificante. Que lo intentes, y si no te gusta, lo dejes, dar el pecho es un derecho, pero no debe convertirnos en mártires.

Además por si quieres intentarlo, hoy te ofrecemos también unos breves consejos.

  1. Infórmate bien. Como decíamos antes a dar el pecho se aprende. Cuanta más información tengas sobre lo que es normal y lo que no, más fácil será que tus expectativas no sean muy descabelladas y sobre todo que detectes cualquier problema de forma precoz.
  2. Busca apoyo. Tanto para dar el pecho – hay muchísimos grupos de mujeres que prestan apoyo gratuito a madres lactantes, con mucha información sobre técnicas y problemas de la lactancia -, como para el resto de cosas. De verdad, los primeros meses dar el pecho es una ocupación casi a tiempo completo, necesitarás a alguien que se encargue de la logística doméstica y otros asuntos.
  3. Tómatelo con calma. No siempre es fácil al principio.
  4. Intenta no frustrarte y no sentirte culpable si al final no es tan sencillo como parecía o no te gusta nada. Recuerda que no es normal que duela, así que si te duele y quieres seguir, pide ayuda.
  5. Decide por ti misma. Las madres sufrimos una enorme presión social, tanto si damos teta como si damos biberón. Intenta que la decisión sea solo tuya, es tu cuerpo, es tu bebé, es tu vida.

Recuerda que la homeopatía puede ser una aliada en esta etapa y ofrece la posibilidad de abordar las molestias que surgen durante este proceso. Aquí te dejamos algunas de las más comunes[4]:

Falta de leche: La ausencia de leche materna puede tener varios factores que la provoquen. Puede tratarse de tensión emocional, la tristeza, un disgusto.

Rechazo del pecho: Una mala experiencia del bebé puede ser la causa principal. Un mal olor o sabor debido a un perfume por ejemplo.

Grietas en el pezón: Los pechos y los pezones son zonas muy sensibles. Al ser sometidos a la succión, los conductos lácteos pueden obstruirse causando un enrojecimiento en la zona. También pueden aparecer grietas o sangrados lo que hace que dar el pecho sea una tarea dolorosa.

Inflamación de las mamas o mastitis: La leche materna se encuentra a una temperatura ideal para los gérmenes. Heridas de la piel o la manipulación de los pezones con las manos sucias pueden ser alguna de las causas.

Sin dejar de visitar a alguna asesora o grupo que te ayude a que la lactancia se estabilice, corrigiendo posturas o inspeccionando frenillos, puedes también consultar con un profesional que te recomiende algún medicamento homeopático acorde con tu caso personal. Los medicamentos homeopáticos pueden ser utilizados solos o en combinación con otros tratamientos, según el criterio del médico.

Y si todo va bien ¡disfruta de tu lactancia! En el global de la vida es una etapa muy corta y luego se echa de menos.


 

[1] Organización Mundial de la Salud. [Internet] Lactancia materna exclusiva. [Consultado 18de septiembre de 2017] Disponible en:  http://www.who.int/nutrition/topics/exclusive_breastfeeding/es/

[2] Organización Mundial de la Salud [internet] 10 datos sobre la lactancia materna. Tercer dato. [Consultado 18de septiembre de 2017] Disponible en: http://www.who.int/features/factfiles/breastfeeding/es/

[3] Organización Mundial de la Salud [internet] 10 datos sobre la lactancia materna. Tercer dato. [Consultado 18de septiembre de 2017] Disponible en: http://www.who.int/features/factfiles/breastfeeding/es/

[4] Organización Mundial de la Salud. [Internet] Lactancia materna exclusiva. [Consultado 18de septiembre de 2017] Disponible en:  http://www.who.int/nutrition/topics/exclusive_breastfeeding/es/

[4] Organización Mundial de la Salud [internet] 10 datos sobre la lactancia materna. Tercer dato. [Consultado 18de septiembre de 2017] Disponible en: http://www.who.int/features/factfiles/breastfeeding/es/

[4] Bebésymás.com [Internet] Ocho problemas comunes en lactancia y cómo solucionarlos. [Consultado 18 de septiembre de 2017] Disponible en: https://www.bebesymas.com/momentoschicco/ocho-problemas-comunes-en-la-lactancia-y-como-solucionarlos

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