Cuidar la voz

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El 16 de abril fue el Día Mundial de la Voz. La voz, lo que distingue a los seres humanos de los animales, el mejor sistema de comunicación de la naturaleza… y nosotros la cuidamos poquísimo. Alrededor de un 5% de la población tiene problemas con la voz. Una buena educación vocal (que existe aunque casi nadie lo sepa) es imprescindible sobre todo para profesionales que trabajan principalmente con su voz: cantantes, pero también profesores y, ¿por qué no?, madres que nos pasamos el día gruñendo.

Ronquera y afonía son los dos problemas principales de la voz, tanto en su forma aguda como crónica. Los malos hábitos como fumar, beber o forzar mucho la voz (profesionalmente o en nuestros momentos de ocio) perjudican nuestras cuerdas vocales pudiendo convertirse en un problema importante. Sin voz la comunicación es casi imposible y comunicarse con otros es imprescindible para sobrevivir.

Con motivo del Día Mundial de la Voz os traemos hoy una entrevista con el Doctor José Manuel Roqués Calamita, Médico Foniatra y experto en patologías de la Comunicación. Información útil sobre cómo cuidar nuestra voz y prevenir esos problemas que, en el caso de los maestros por ejemplo, pueden afectar a un 40% y en ocasiones precisan de la intervención de un especialista.

Esperamos que os resulte interesante.

DÍA MUNDIAL DE LA VOZ

Dr. José Manuel Roqués Calamita
Médico Foniatra. Experto en patologias de la Comunicación.

¿Cuándo predominan estos problemas: invierno o verano?
Los problemas agudos aumentan en invierno por las infecciones favorecidas por el frío, también en primavera en los alérgicos.

Los problemas crónicos o ya establecidos no tienen fecha, dependen más de la cantidad de uso de la voz y de las condiciones en que se usa, bien por trabajo, bien por ocio. Hay disfonías por ocio, por ejemplo cuando se sale el fin de semana, y se vuelve ronco a casa, te recuperas a lo largo de la semana y el siguiente fin de semana de nuevo ronco. Al contrario que en la disfonía profesional en la que se aprovecha el fin de semana para recuperar la voz después de una semana de trabajo.

¿Cuáles son sus principales causas?
Las causas más frecuentes son: la carga vocal excesiva (trabajo excesivo para la voz en un tiempo determinado como en el caso de las profesoras), la mala higiene vocal y el mal uso de la voz. También hay procesos infecciosos, alérgicos, digestivos, hormonales que pueden favorecer la aparición de una disfonía y ayudar también a mantenerla. Por eso es importante acudir al médico para valorar el problema y detectar todos los factores de riesgo: profesionales, individuales y ambientales. De esta manera se puede manejar el caso de la forma más amplia posible para aliviarlo y/o resolverlo.

¿Cuándo es necesario tratar la afonía y/o ronquera?
Cuanto antes se detecte y diagnostique más fácil será el tratamiento.

¿Qué motiva la consulta a un especialista? ¿Cómo llegan a la consulta las pacientes?
En el profesional de la voz, es decir, mujeres que utilicen su voz como instrumento de trabajo (profesoras, cantantes, teleoperadoras, comerciales…) la consulta se suele producir cuando empieza a generar bajas laborales o a impedir un trabajo cómodo con la voz.

En la población general que no usa su voz para trabajar se suele retrasar el diagnóstico y tratamiento. Tenemos que concienciar a la gente de que estar ronco de forma habitual no es normal y hay que consultar con el médico.

En general toda ronquera que dure más de 10 días o las situaciones de ronquera frecuente (cada salida de fin de semana, cada vez que se habla más de lo habitual…) debe ser valorada. Cuanto antes diagnostiquemos más fácil y menos costosa será la recuperación.

¿Qué consejos o ejercicios se pueden realizar para mejorar la calidad de la voz y evitar estos problemas?
Los ejercicios deben de ser dirigidos por un profesional (Foniatra y Logopeda) después de un diagnóstico preciso.

De forma general hay unas medidas de higiene vocal básicas que no dejan de ser normas de vida sana:
No gritar de forma habitual, controlar el volumen de la voz, evitar hablar mucho tiempo en ambientes ruidosos
No fumar. Evitar el alcohol
Tratar las alergias, catarros y problemas digestivos cuando se produzcan.
Dormir lo suficiente y hacer ejercicio físico con regularidad
Beber agua abundantemente y llevar una alimentación sana (dieta mediterránea)
Consultar con el médico si la ronquera dura más de 10 días

Además, si se realiza un uso vocal profesional hay que formarse para no dañar la voz en el trabajo mediante programas de prevención de riesgos laborales derivados del uso profesional de la voz. Es importante hablar con el servicio de Prevención de la empresa.

Cuando persiste, ¿prescribe medicamentos?
Si la disfonía está producida por infecciones, alergias, reflujo gastro-esofágico u otras enfermedades que afectan a la voz y que se puedan beneficiar de fármacos, claro que se utilizan. ¿Qué tipo de medicamentos recomienda? Antibióticos, antiinflamatorios, fármacos homeopáticos, protectores gástricos, tratamientos hormonales, relajantes musculares, antitusígenos, antihistamínicos, serían los más frecuentes. De todas formas el tratamiento fundamental en la disfonía es el habilitador o rehabilitador, el conocimiento por parte del paciente de su problema y el aprendizaje de cómo hacer mejor las cosas para manejar la voz sin esfuerzo y de forma cuidadosa. Sobre esta base apoyamos el tratamiento con otros recursos como la cirugía, la farmacología o la psicología.

Ha comentado que utiliza medicamentos homeopáticos.
Sí, con frecuencia

¿Qué beneficios le aportan con respecto a otros medicamentos?
Una vez realizado el diagnóstico y plan de tratamiento por parte del médico se pueden utilizar estos fármacos solos o combinados con otros tratamientos. En mi experiencia las ventajas son la escasa presencia de efectos secundarios y de efectos adversos, el uso sin riesgos en mujeres embarazadas y la posibilidad de uso combinado con otros tratamientos. En el caso de las disfonías es especialmente útil en procesos agudos (faringitis y laringitis agudas), en el tratamiento de las alergias a neumoalérgenos (ácaros, pólenes, mohos…) y en procesos cicatriciales postquirúrgicos entre otros.

Foto | HowardLake

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