Como ser padre trabajador en Navidad y no morir en el intento

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Si no tienes vacaciones en Navidad es posible que a estas alturas ya estés, o muy entrenado porque no es el primer año que lo haces, o muy agobiado porque aún no sabes qué vas a hacer con los niños durante las fiestas. La conciliación laboral y familiar en nuestro país – así como en muchos de nuestro entorno en los que las mujeres se han incorporado al mercado laboral -, es una de las asignaturas pendientes en muchos lugares.

Estar con los hijos en estas fechas tan especiales es casi seguro bueno para la salud de todos y debería ser un derecho, pero es obvio que no todos los padres – ni todos los niños -, tienen hoy en día esa suerte. Las familias hacen encaje de bolillos para ajustar estos asuntos y muchas acaban al final aún más agotadas que si no tuvieran vacaciones. Los “días sin cole” de algunos centros escolares son la solución para algunos, los abuelos o las canguros para otros. Dejarse días que después hay que recuperar a salto de mata es otra de las opciones, casi ninguna buena del todo, como se puede comprobar.

Para sobrevivir a estas fechas de niños de vacaciones y trabajo sin fin lo más importante es tratar de controlar el estrés, aunque este consejo venga bien en cualquier época del año a cualquiera que tenga niños pequeños.

A manejar el estrés se aprende y si todavía no te has puesto, la Navidad es una época tan buena como cualquier otra para empezar a hacerlo. Identificar los síntomas es el primer paso. Dolor de cabeza, alteraciones digestivas, contracturas musculares, trastornos del apetito, palpitaciones, cansancio persistente…,son los síntomas físicos más claros, pero tal vez es más fácil detectar el estrés por los síntomas comportamentales – insomnio ocasional, ansiedad, irritabilidad, descenso de la libido, dificultad para concentrarse, baja autoestima… -, o psíquicos – consumo excesivo de alcohol, tabaco, azúcar, chocolate, café…, dificultad para relacionarse, hiperactividad, o falta de organización, apatía, agresividad…

El siguiente paso es tratar de identificar las causas, muy importante sobre todo si hay niños, ya que en muchas ocasiones acabamos achacando nuestro nerviosismo a los peques cuando la realidad es que la fuente de ansiedad proviene de otra parte – o no, pero los niños son niños y no tienen por qué cargar con nuestros “malos rollos”. Poner remedio a las causas que nos producen estrés es muchas veces difícil, pero ser consciente de que es tu jefe o el exceso de trabajo el que te está poniendo de los nervios ayuda a manejar este tipo de situaciones.

Para manejar el estrés se pueden hacer muchas cosas. Llevar una vida sana, hacer meditación o yoga, intentar disponer de tiempo de ocio – sobre todo las mamis, que nunca nos acordamos de nosotras -, o incluso hacer terapia o tomar medicación.

La homeopatía te ayuda también a lidiar con el estrés. Los medicamentos homeopáticos no tienen efectos secundarios y pueden compatibilizarse con otro tipo de terapias. Consulta con tu médico o farmacéutico si el estrés se te ha ido de las manos. O visita nuestra web para resolver dudas. Pero, sobre todo en estas fechas, disfruta de tus hijos. La risa es un gran aliado contra el estrés y la ansiedad.

Foto | I..C..U

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