Ya vienen los Reyes…

reyes magos

Ya vienen los Reyes…

¡Sí!

La noche más mágica del año ya está aquí. Los regalos envueltos, los zapatos limpios debajo del árbol, el agua para los camellos, las galletas, los niños acostados…Por fin, y sólo son las cinco de la mañana, si no haces mucho ruido tal vez puedas dormir media hora antes de que se despierten corriendo.

Confieso que la noche de Reyes es, junto con Nochevieja, mi noche favorita del año, aunque también resulta un poco estresante. Los regalos sin envolver, repartidos por toda la casa incluyendo el trastero – al que hay que bajar a hurtadillas -, los vecinos subiendo y bajando, las niñas que no quieren acostarse, yo que me pongo nerviosa y las altero más…Aún así, se disfruta. Mucho. Casi más que cuando era niña. ¡Me encanta! Me lo paso bien, a pesar de los nervios y de que, a veces (casi siempre), sé que no voy a cumplir las expectativas. Demasiados catálogos, demasiado anuncio, demasiado gasto imposible. Aunque no importa. Nos ilusionamos.

Aquí celebramos la Navidad sin racionalizar mucho, disfrutándola todo lo que podemos. La Noche de Reyes es, sin duda, la noche de los niños y llegar hasta aquí en condiciones óptimas no es más que un ejercicio de alegría y de no comerse mucho el coco con teorías varias. Hoy es para ser feliz, mirando a tus hijos, compartiendo nervios, riéndote mucho porque no se duermen o porque tampoco este año has aprendido a envolver regalos. ¿Has comprado celo? ¿Te acordaste de comprar las pilas? Siempre se necesitan. Aún queda alguna tienda abierta. ¡Corre! Queda tiempo.

Cuenta la leyenda que hace algo más de 2000 años tres hombres sabios se acercaron con regalos a adorar a un niño. Los motivos religiosos alrededor de la historia de los tres reyes de Oriente son tan válidos y enriquecedores como cualquier otro. Aún sin ser creyente, narrar las historias tradicionales sirve para comenzar a poner a los niños en contexto, para que empiecen a entender el mundo en el que viven. Después sólo hay que darles una pequeña vuelta de tuerca. Volver a ser niño. Y volver a sentir aquella felicidad.

¿Hay algo más reconfortante que que te hagan regalos porque sí, por el simple hecho de existir? La fiesta de los Reyes celebra la maravilla de la vida y la esperanza en el futuro, puesto que los niños son precisamente eso. Regalar en Reyes les transmite un mensaje de amor y confianza en sí mismos. Estoy aquí y me merezco cariño y existe un día que me lo recuerda y que nos lo debería recordar a todos.

Los ritos son importantes, ya lo decía el zorro en El Principito – si no lo has leído puedes regalártelo por Reyes el año que viene. Transmitir las tradiciones culturales ayuda a los niños a aumentar el sentido de pertenencia y el arraigo, imprescindibles para la salud emocional de cualquier primate social, en especial de los seres humanos. Ver la cabalgata, preparar los dulces y el champán, limpiar los zapatos o acostarse pronto…, cada parte de la “liturgia” tiene su encanto y se trata, sobre todo, de eso, de hacer brillar los ojos.

Y la ilusión. Si las emociones son contagiosas, la ilusión de la Noche de Reyes es, casi seguro, una de las que más se viralizan. ¿Cuándo has visto más a toda la sociedad compinchada a favor de la alegría y de los niños? Del telediario a los abuelos, todo el mundo conspira para que los más peques sean felices hoy. Por lo menos. Una buena lección para el resto del año. La fiesta de la infancia acaba hoy, pero podemos seguir manteniendo la ilusión todo el tiempo. Diciéndoles que son buenos, que los Reyes Magos lo saben, que siempre los querremos y que podrán conseguir todo lo que se propongan. Sólo por ser ellos. Tan majos, tan lindos, tan listos, tan…todo. Tan maravillosos.

Limpia tus zapatos, cómete los tres polvorones, escóndete en el tendedero para acabar de envolver ese último regalo. Sonríe y arropa a tus niños, por fin se han dormido. ¿Te has comprado algo? Esperamos que sí. Aprovecha hoy para decirte que tú también lo mereces, que es maravilloso conservar la ilusión de cuando eras niña, que lo más bonito es regalar, sorprender, dar cariño.

Con carbón de azúcar, para recordarnos que todos tenemos derecho a equivocarnos, que eso no nos hace “malos”, que los errores se disculpan y pedir perdón puede ser dulce. Que puedes reírte si metes la pata. Y que lo que importa es la intención.

Que la magia existe. Y esta noche, la haces tú. ¿No es casi un milagro?

Aprovecha ahora. En muy poco tiempo ellos ya sabrán que no es del todo cierto. Será otra etapa, en la que vivirán la ilusión de ser mayores, de contribuir a mantener el hechizo para los pequeños, de ser conscientes del esfuerzo que haces y pedir con calma sólo lo que de verdad quieren. Y podrás jugar a despistarlos. A esconder regalos e ir dejando pistas, no esperar a que sea de día y dejar para mañana un regalo sorpresa pequeñito. Crecen y la fiesta se transforma. Y después un día, serán ellos los actores de este día. Se pondrán nerviosos porque les falta envolver algún regalo, meterán prisas, gruñirán un poco a ver si se duermen, se reirán nerviosos porque no hay celo y se beberán el champán aunque no les guste. La magia es así. Nunca se termina.

Formula un deseo. Apaga las luces. Hoy es esa noche para desear. ¿Quién sabe? Tal vez mañana esté en tus zapatos.

Shhhhhh, no hagas ruido, vas a despertarlos. Vete a dormir ya, que si no, no vienen.

Desde Ser Mamás y Laboratorios BOIRON te deseamos…

¡Feliz Noche de Reyes!

Que te traigan todo lo que has pedido.

Foto | jacilluch

 

 

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