Viaje con nosotros

Escrito por Irene Garcia el 22/07/2010

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Viajar con niños es toda una odisea. Sobre todo si no vas preparado y el camino es largo.

Juguetes variados, montones de cd’s de canciones infantiles, remedios para el mareo, chuches, agua, … cualquier cosa que se te ocurra probablemente no bastará. Los niños no controlan bien la noción del tiempo y para ellos “mucho” son cinco minutos.

Si vas a viajar con niños, además de hacerte una lista de las cosas que puedes necesitar para tenerlos entretenidos – intenta recordar todo aquello que les hace gracia, ya sean las llaves de casa, el móvil viejo o las pinzas de la ropa – lo principal es que no te marques objetivos. Viajar con niños se convierte en una empresa imposible si el conductor es una de éstas personas que tiene que parar siempre en los mismos sitios, siempre las mismas veces y que sufre espasmos si le cambias el planning. Lo importante es llegar y si los niños están nerviosos, tú te pondrás nervioso. Lo más probable es que tu hijo no tenga ganas de hacer pis cuando tú decides que tiene que hacer pis. Y lo que es peor, seguramente tendrá ganas de hacer pis cinco minutos después. Calma y tranquilidad.

Intenta hacerles entender alguna referencia temporal o espacial, aunque si es muy pequeño será imposible. “Llegaremos antes de las Winx” o “nos queda pasar por otras dos ciudades grandes” puede ayudar.

Cuando se viaja con niños lo más probable es que tengas que parar un montón de veces, que llegues a los 200000 elefantes balanceándose sobre la tela de araña y que nada de lo que has traído le interese especialmente. Lo más seguro es que quiera teta dos minutos después de que hayas conseguido amarrarle a la silla ésa del demonio. La clave es la paciencia y si el niño es grande, tratar de negociar.

Tener los pañales y las toallitas a mano es importante. Y, sí, lo siento, pero un viaje no es el mejor momento para educar en los buenos hábitos alimentarios. Si un chupa-chups impide que repita por enésima vez el “¿falta mucho? pero ¿cuánto falta?”, dale un chupa-chups, en la siguiente parada le puedes lavar los dientes, siempre que consigas despegarle las manos del alzador – y tengas el cepillo de dientes accesible, si no, también puede pasar sin eso.

Tal vez tengas que sentarte detrás, aunque, a veces, es peor el remedio que la enfermedad. Sobre todo si va más de una silla y el coche no es una limusina.

Un truco bastante tonto es esperar para salir a que tenga mucho sueño y sea su hora de la siesta. No te impongas horarios. Después, si se duerme, silencio y cruzar los dedos para que no se acabe la gasolina o seas tú el que tiene que ir al baño. Casi todos los niños se duermen en el coche, gracias al movimiento y al sonido blanco del motor, pero en cuanto que pares, se despertará.

¿Has viajado mucho con niños? Cuéntanos tus experiencias, las penas compartidas se hacen más pequeñas. :)

¡Buen viaje!

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