¿Por qué es importante la pelvis durante el parto?

¿Por qué es importante la pelvis durante el parto?

La pelvis es la región anatómica más baja del tronco. Forma parte del esqueleto y une la columna vertebral con las extremidades inferiores. Tiene forma de embudo. Los huesos de la pelvis están tapizados por una serie de músculos y ligamentos que se encargan del movimiento y el sostén de toda esta estructura. En el interior de la pelvis se encuentra el aparato reproductor femenino. Además, contiene otras vísceras como la vejiga y el recto. En la mujer, una de las funciones principales de este órgano es alojar al feto dentro del útero durante los 9 meses de embarazo. En el momento del parto, el feto tiene que atravesar toda la pelvis para llegar a la vagina y que se produzca el nacimiento.

La pelvis tiene unos huesos que se articulan pero, en situación normal, prácticamente son inmóviles. Cuando llega el momento del parto, estas articulaciones, con la colaboración de una hormona que se produce fundamentalmente durante el embarazo, la relaxina, estos huesos son capaces de articularse ligeramente para poder aumentar el espacio y dejar así que el bebé tenga más espacio para poder realizar sus movimientos y nacer.

Durante el embarazo, el feto está colocado por encima del pubis, por lo que, la pelvis, no tiene un papel importante. En el momento del parto, la cabeza del feto va descendiendo hasta encajarse en la pelvis.

No todas las pelvis son iguales, se distinguen varios tipos. La pelvis ginecoide es la que tienen la mayoría de las mujeres y la más adecuada para el momento del parto. Por supuesto, esto no quiere decir que si tienes otro tipo de pelvis el parto vaginal sea inviable. Para que el bebé vaya progresando a través del canal del parto, además de una pelvis que se adapte a los diámetros fetales, es necesaria una buena dinámica uterina, que la cabeza del bebé se haya colocado bien, que el tamaño del bebé sea adecuado al tamaño de la pelvis de la madre…

A medida que el feto se va encajando en la pelvis materna, éste va moldeando los huesos de su cabeza para buscar el diámetro más pequeño y que mejor se adapte a la pelvis materna.

No debes fiarte de que tengas una cadera ancha o estrecha, lo importante es la parte interna de la pelvis sea ancha o estrecha y eso sólo se sabrá haciendo un tacto vaginal o una pelvimetría interna, es decir, medir los diámetros de la pelvis (aunque es cierto que en la actualidad esta práctica no es muy utilizada).

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