Mis hijos van creciendo, cada vez me necesitan menos…

grown up

Desde el momento en el que una pareja se entera de que está embarazada su vida y sus pensamientos cambian totalmente. A partir de ahí, viven por y para su hijo. Es más, su prioridad, antes que ellos mismos será su hijo.

Durante los nueve meses de gestación empiezan a preparar todo con mucha ilusión y a imaginarse cómo será su hijo y su nueva vida, se plantean cuestiones como: ¿seré un buen padre?, ¿sabré educar bien a mi hijo?, ¿podré cubrir todas sus necesidades?, ¿dónde estará el límite entre el sí y el no cuando me pida algún capricho? Poco a poco estas preguntas se irán solucionando solas, aunque algunas de ellas nunca se resolverán, incluso pasando varios años.

Los recién nacidos son totalmente dependientes, necesitan casi las 24 horas del día a alguien que esté pendiente de ellos. Lo mismo ocurre cuando son bebés, pero ya empiezan a reclamar su independencia en el momento en el que empiezan a gatear, el bebé está avisando a sus padres de que, poco a poco, empieza a crecer, y ya no les necesita para poder ir de una habitación a otra. Después comienzan a hablar, así que, pueden pedir lo que quieran o necesiten en cada momento sin necesidad de tener “traductor”. Otro paso importante de independencia es el control de esfínteres, nadie tiene que cambiarles el pañal, ya son capaces de ir al cuarto de baño, ¡como los mayores!

Pero estaréis de acuerdo con nosotras en que, el punto de inflexión en esta dependencia/ independencia, es la adolescencia. Ya son lo suficiente mayores como para ir solos al cole, empiezan a quedar con sus amigos para ir a tomar algo o al cine, y después llega la lucha que hemos tenido todos, tanto padres como hijos, la hora de llegar a casa cuando sales un sábado por la noche. ¡Cuántas veces hemos dicho a nuestros padres eso de: “Todos mis amigos se quedan más que yo. Soy el primero en irme a casa”! Este es el momento en el que los padres se dan cuenta de que sus hijos han crecido, de que ya empiezan a hacer su vida y no cuentan con sus padres para nada, que prefieren pasar el tiempo libre con sus amigos que con ellos, que ya no les hace ilusión pasar los sábados de invierno en familia en un centro comercial y cenar una hamburguesa todos juntos.
A partir de aquí, es cuando muchos padres, pero sobre todo madres, se agobian y entristecen porque su hijo está “empezando a volar”.

Nosotras pensamos que es importante que los hijos vayan teniendo su independencia, su pequeño espacio. Es necesario para que, poco a poco, vayan madurando. Además, es importante empezar a darles ciertas responsabilidades y delegar funciones que puedan ir haciendo, incluso, otorgarles un poquito de libertad. Cada padre sabe hasta dónde puede dejar solo a su hijo, pero insistimos, es necesario que, poco a poco, vayan teniendo su espacio.

Por supuesto, estamos a favor de pasar algunos ratos en familia, una buena organización hace que haya tiempo para estudiar, estar con los amigos y pasar ratos con la familia. Como esta edad es tan difícil, intenta proponer a tus hijos planes que les gusten para que disfruten de esos momentos con la familia, una buena película con palomitas todos juntos en el salón de casa puede ser un plan perfecto para un domingo por la tarde, o salir de picnic en primavera y practicar con tus hijos deporte puede ayudar a fomentar una buena relación padres/hijos. Hay infinidad de opciones para hacer con los niños y no tan niños, tanto en invierno como en verano, vosotros sois los que mejor conocéis a vuestros hijos y sabéis lo que más ilusión les puede hacer.

Nosotras hemos pasado la treintena, estamos totalmente independizadas, entre las guardias, la vida social y las actividades de ocio, tenemos una agenda muy apretada pero, aún así, siempre sacamos un ratito de vez en cuando para pasar tiempo con nuestra familia ya sea para desayunar, comer o cenar, salir a tomar unas cañas, ir al cine, hacer alguna que otra escapada familia, etc., y como pasamos poco tiempo en familia lo valoramos y disfrutamos un montón. Por supuesto, que nuestros padres nos echan de menos y les encantaría que siguiéramos viviendo con ellos pero están orgullosos de que seamos unas mujeres del siglo XXI independientes y saben que es ley de vida.

Como todo en esta vida hay que ver el lado positivo, los padres pasan muchos años que prácticamente se dedican única y exclusivamente a cuidar de sus hijos, ahora ellos están viviendo una segunda luna de miel, tienen mucho tiempo para dedicarse a ellos mismos, tanto para hacer vida en pareja como tener su espacio individual para sus cosas.

Cada etapa de la vida tiene sus ventajas e inconvenientes, desde aquí os invitamos a que todas las disfrutéis al máximo con su parte buena y su parte mala.

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1 Comentario

  1. mati 14 diciembre 2014

    Hola muy bueno el articulo, quisiera un consejo sobre cómo aconsejar a mi madre tengo 30 y ella está algo triste porque en navidad mi hermana pasará con su suegra.y para ella esa fecha es muy importante. Y la única que festeja en familia, la suegra de mi hermana es muy distante y nunca está presente con ellos pero mi madre si y se siente como traicionada,desde ya gracias y espero algún consejo

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