Lo que implica la maternidad

Estás embarazada. ¡Bien! Acabas de entrar en el maravilloso mundo de la maternidad.
Prepárate para adentrarte en un océano de nuevas siglas, terminología extraña y cachivaches, en muchas ocasiones, incluso inquietantes. FPP, FUR, CIR, DBP, PN, CA, LF, HGC… Te harás experta en haptonomía, aromaterapia, musicoterapia, estimulación prenatal, e incluso quizás te apuntes a yoga, a Pilates y a técnicas de relajación. Te enterarás de que el término “dar a luz” no es lo que en principio parece.
Aprenderás a distinguir entre cuna, mini cuna y cuna sidecar, e incluso puede que logres diferenciar un cuco de un moisés y un moisés de un capazo. Descubrirás, para regocijo de tu chico, que existen carritos de niño con frenos de disco, o que un portabebés puede ser tanto una silla de coche homologada como un trapo de cinco metros.
Mei-tais, bandoleras, fulares, mochilas ergonómicas, esterilizadores, tetinas de cuatro clases, humidificadores de ultrasonidos, termómetros de frente, de oreja, de bañera, tronas-mesa que crecen, carros de paraguas, vigila-bebés con cámara y pantalla de 10 megapixeles…ECOS 3-D, 4-D, cribados pre y postnatales, amniocentésis, registros cardiotocográficos, maniobras de Hamilton, de Kristeller, índice de Bishop, expulsivo, pH, pitocin, TENS…
Te asaltarán montones de dudas e incertidumbres, te saldrán consejeros por todas partes. Tendrás que cuidar tu dieta, congelar el jamón serrano y lavar las verduras cinco veces. Deberás vigilar tu peso. Tendrás acidez. Probablemente sufras repentinos ataques de llanto y de sueño. Padecerás insomio. Tendrás anemia y se te hincharán los pies. Te aparecerán estrías. Se te saldrá el ombligo (o tal vez no), tendrás que aprender a masajearte el suelo pélvico y por si fuera poco, tu vecina te asegurará que con lo fea que estás seguro que traes una niña.
Deberás tomar decisiones importantes, quizás elegir ginecólogo y hacia el final, probablemente te invada una necesidad imperiosa de pintar la casa, toda la casa.
Lo mismo tengas que pelearte con tu jefe y estudiar derecho.
Algún alma caritativa te dirá que no te estreses. El bebé nota tus estados de ánimo y el estrés es malo para él.
Muchas veces tendrás miedo.
Y el parto es sólo el principio…
Tranquila, todo va a salir bien. ¿Por qué? La naturaleza es sabia y lleva millones de años haciendo su trabajo. A pesar de todo lo que oigas y de lo complicado que parezca, el embarazo, el parto y la crianza de los mamíferos, son mecanismos seleccionados por la evolución desde antes de que se extinguieran los dinosaurios, lo que es una buena prueba de su eficacia. Y nosotros, los seres humanos, no somos más que mamíferos con tendencia a comerse el coco.
Aprovecha esta época. Es irrepetible y sobre todo, el primer embarazo, el primer bebé, son sólo para tí. Olvídate del mundo, es fácil y tus propias hormonas te van a ayudar. Y disfruta. La maternidad será probablemente una de las etapas más importantes e intensas de tu vida sexual.
Como descubrí hace muchos años, cuando nació mi primera hija, la vida te cambia, sí, pero sobre todo, la que cambias eres tú. Si quieres. Déjate llevar.
¿Estás embarazada? ¡Felicidades! Vas a ser la mejor mamá del mundo.




