He roto aguas…. ¿Qué hago?

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Generalmente, cuanto más se acerca la fecha marcada en el calendario de la semana número 40, es común que las mamás, sobre todo aquellas que se inician en la maternidad por primera vez, se pregunten por cómo serán las contracciones, en qué momento hay que acudir al hospital o qué hay que preparar, entre otras cuestiones. Las clases preparatorias la parto son, en este sentido, de gran ayuda, así como contar con el consejo de las matronas.

Lo común, llegada la recta final del embarazo, es que todo el proceso siga su curso tal y como nuestro ginecólogo nos ha indicado. Pero también puede ser posible que se rompa la bolsa de aguas antes de la semana 40 (se considera que un bebé nace prematuro antes de la semana 37), pese a que no se hayan producido previamente las contracciones uterinas. En este caso, que es más común de lo que parece, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones.

Lo primero de todo: ¿cómo darme cuenta de que he roto la bolsa?

En algunas ocasiones, por motivos diferentes, la bolsa se rompe y fluye por la vagina líquido amniótico. Esto es lo que conocemos popularmente como “romper aguas” y puede ocurrir de diferentes maneras.

A veces, puede acontecer de manera brusca, fluyendo una gran cantidad de líquido, o bien en forma de “goteo”, en cuyo caso podría confundirse con flujo vaginal o con alguna pequeña pérdida de orina (también frecuentes y fisiológicas al final del embarazo). Ante la duda de que se haya podido producir una rotura de la bolsa de aguas, es importante consultar con su ginecólogo o profesional sanitario de referencia para prevenir posibles complicaciones.

Y si esto ocurre: ¿qué debo hacer?

Ante todo, no perder la calma. Para guiarnos en este momento, aspectos que hay que considerar cuando sospechamos que se ha roto la bolsa son las semanas de embarazo y el color del líquido amniótico1:

Entre la semana 37 y 42 del embarazo:

-   Es lo que consideramos embarazo a término, se trata de una situación “normal” y no hay que alarmarse.

-   Si el líquido es claro, como el agua, y tienes contracciones pero éstas son irregulares o de una intensidad que puedes tolerar ayudada de la respiración y el movimiento, puedes tomarte algo de tiempo antes de ir al hospital. Es decir, darte una ducha, preparar las cosas que debes llevarte, coger los documentos del seguimiento del embarazo.

-   En el hospital, realizarán una valoración que, por lo general, consiste en una exploración vaginal que confirma si has roto la bolsa, y donde se analiza también si el cuello uterino ha comenzado a dilatarse. También se hará un monitor fetal para comprobar que tu bebé está bien.

-   Si antes de romper la bolsa estabas con contracciones o éstas comienzan al romperla, es posible que estés de parto o que quede poco para ello. La ruptura de bolsa desencadena una reacción hormonal que favorece las contracciones (de ahí que a veces, durante la estancia en la sala de dilatación se rompan artificialmente las membranas para estimular las contracciones). De ser así, enhorabuena, estás de parto y queda poco para ver a tu bebé.

-   Si has roto la bolsa pero aún no estás de parto, lo habitual es ingresar en el hospital para iniciar el tratamiento. Lo habitual en estos casos es un tratamiento con antibióticos que se administran para evitar que el bebé tenga una infección. La hora de inicio del tratamiento con antibióticos depende de los protocolos de cada hospital, pero suele ser alrededor de las 12-18 horas de haber roto la bolsa. Si pasadas las horas el parto no se desencadena, el médico valorará inducir el parto, es decir, administrar medicamentos para provocar contracciones y que el parto se inicie. El objetivo es que no haya infecciones provocadas por las horas de bolsa rota de forma prolongada. Hay que tener en cuenta que una de las funciones de la bolsa amniótica es formar una película protectora para el bebé.

-   Si el líquido que sale por la vagina tiene un color marronáceo o verdoso, y es algo espeso, debes acudir al hospital lo antes posible. Cuando el líquido no es del todo claro (lo que se conoce como líquido teñido) significa que el bebé ha expulsado meconio en el interior del útero. Pese a que casi siempre esto se produce de forma fisiológica, es verdad que en algunas ocasiones nos advierte de que el feto no está bien y el oxígeno que recibe no es el adecuado 2. Es por esto que, ante la duda, si el líquido está teñido, es bueno acudir al hospital con cierta rapidez y así poder valorar cuanto antes el bienestar fetal. Si el bebé está bien, lo que ocurre en la mayoría de los casos, la futura mamá se quedará ingresada para una vigilancia más cercana y para provocar el parto si éste no se inicia solo.

Previamente a las semana 37 de embarazo

-   Si la pérdida de líquido se produce cuando aún no has llegado a la semana 37 de gestación, debes acudir lo antes posible a las urgencias del hospital de referencia. Será importante valorar el bienestar del bebé, ver si el parto puede adelantarse o tomar las medidas.

 

Bibliografía

1.- J. González-Merlo, J.M. Laílla Vicens, E. Fabre González y E. González Bosquet. Ed. Elsevier Masson. Obstetricia. 2013, 6ª edición. Capítulo 31: 421-430.

2.-  J. González-Merlo, J.M. Laílla Vicens, E. Fabre González y E. González Bosquet. Ed. Elsevier Masson. Obstetricia. 2013, 6ª edición. Capítulo 11: 184-185

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