Entrevista al pediatra Francisco Carrillo

Dr. Francisco Carrillo

“He obtenido resultados muy buenos en cólicos del lactante o en terrores nocturnos tratados con homeopatía”

El pediatra Francisco Carrillo Navarro, nació en Fines, Almería. Su familia emigró cuando apenas era un niño de seis años a la ciudad de Cartagena (Murcia). A los 16 años se trasladó a Murcia donde estudió enfermería y medicina. Primero trabajó siete años como enfermero y después cinco años como médico rural. Actualmente lleva 26 años de pediatra hospitalario y en consulta médica.

Desde el 1993 desempeña su labor en Murcia, en una consulta de pediatría del centro de salud de Murcia-San Andrés y realiza guardias de urgencias en la Ciudad Sanitaria Virgen de la Arrixaca y en el Hospital Comarcal de Cieza. Imparte clases a médicos, enfermeros, biologos y maestros, como profesor tutor colaborador del máster de bioética on line, en la cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Murcia. Desde el año 2008, que realizó la especialidad de homeopatía pediátrica en la UNED, emplea la homeopatía en su consulta de pediatría.

Laboratorios BOIRON ha podido conversar con este pediatra especializado en homeopatía que nos ha transmitido sus conocimientos y experiencia con este método terapéutico, en una interesante entrevista.

En su opinión, ¿cómo valora el papel actual del pediatra en nuestra sociedad?

La función del pediatra en nuestra sociedad – en el entorno de nuestro sistema sanitario-, es fundamental e insustituible, siendo el profesional que mejor puede vigilar los problemas de salud que aparecen al comienzo de la vida de las personas, interviniendo sobre ellos para mejorar su pronóstico.

En nuestro país, tanto en la sanidad pública como en la privada, y en el ámbito de la asistencia primaria, un porcentaje importante del trabajo que realizamos los pediatras diariamente, está relacionado con programas preventivos de atención al niño sano que nos permiten detectar trastornos en su fase inicialEn todos estos casos, realizando una intervención precoz se disminuye el daño que la enfermedad ocasiona a niños, familias y sociedad.

La atención al niño nos permite también diagnosticar, con mayor precisión que otros profesionales, tanto problemas físicos urgentes -neumonías, meningitis, sepsis…-, capaces de comprometer la vida de nuestros pacientes, así como problemas psicosomáticos o sociales.

¿Cuál es el uso de la homeopatía en niños?

Los pediatras atendemos a uno de los grupos de pacientes más sensibles a los daños que pueden ocasionar algunas terapias, por lo que estamos muy sensibilizados ante los posibles efectos secundarios de los medicamentos. Por otro lado, la mayoría de enfermedades infantiles en el entorno de primaria son banales como catarros, diarreas, dermatitis…, no disponiendo de tratamientos efectivos en la medicina tradicional. Hay otras enfermedades como los terrores nocturnos, la enuresis, las fobias, los tics, los cólicos del lactante…, que carecen también de tratamientos efectivos.

¿Es la homeopatía útil para la prevención de algunas afecciones infantiles?

Con respecto al empleo de la homeopatía en la prevención de ciertas afecciones infantiles, son numerosas sus aplicaciones. Como resumen de las pautas preventivas que se pueden beneficiar del empleo de esta terapia y que aconsejo habitualmente en mi consulta diaria podría citar la prevención de:

Catarros, gripe o de los efectos secundarios de la vacunación.

Afecciones de repetición: amigdalitis, otitis o laringitis, episodios de sibilancias, reacciones a las picaduras de insectos, herpes simple recidivante, etc. Y otras muchas pautas destinadas a la prevención de la sobreinfección de las bronquiectasias, sinusitis, asma bronquial extrínseca, aftas de repetición etc…

El embarazo es una época especial, ¿cómo trataría las molestias leves típicas del embarazo? ¿Tiene la homeopatía ventajas en estas situaciones? ¿Y durante la lactancia?

Al emplear la homeopatía solamente en niños desde hace siete años, aunque conozco los tratamientos en embarazadas, no tengo experiencia clínica personal. Sin embargo, este grupo de pacientes es ideal para poder tratarse con el medicamento homeopático pues es capaz de aliviar sin que plantee ningún riesgo toxico para el feto. En el embarazo se puede utilizar de tres formas:

-En afecciones no propias del embarazo: infecciones víricas (catarros o gripe), dolores articulares, trastornos intestinales, enfermedades crónicas (como alergias o asma), traumatismos e incluso trastornos emocionales.

-Para las molestias típicas del embarazo: náuseas, calambres, ansiedad e insomnio, cansancio y agotamiento ardor de estómago, piernas pesadas, hemorroides, estreñimiento, etc. En estos casos, la homeopatía puede ayudar a aliviar estas molestias a veces muy desagradables.

-Para prevenir los problemas asociados al embarazo, parto y lactancia: en la dilatación y progreso del parto, en la reparación de tejidos para ayudar a la cicatrización de las heridas producidas durante el parto y a la reducción del sangrado en el post parto.

Las madres suelen ser las principales responsables de la salud de la familia, ¿qué consejos les daría para ayudar a mejorar la salud de los suyos?

Lo primero es educar en valores para intentar unir a la familia organizándola para que cada miembro desempeñe su papel, desde los más pequeños a los mayores, transmitiendo a los niños, valores solidarios y poniendo a los niños límites para que en el ambiente familiar pueda desarrollarse una convivencia que no sea traumática para ningún miembro de la familia.

Promocionar una cultura de fomento de la lactancia materna aconsejando a las madres prolongarla hasta llegar incluso a los tres o cuatro años del niño.

Con el entorno descrito anteriormente se deberá intentar crear hábitos saludables. En el apartado de la alimentación aumentar el consumo de frutas, verduras, ensaladas y legumbres consumiendo pocos alimentos procesados y enlatados. Con respecto a los tóxicos, educar para que no haya consumo en la familia de: alcohol, tabaco, drogas y medicamentos en exceso. Acostumbrar a toda la familia al ejercicio físico y el contacto con la naturaleza aunque que sea en fines de semana.

Cuéntenos alguna experiencia donde la homeopatía haya jugado un papel fundamental en la mejora de un niño…

En mi consulta he tratado cuatro casos de terrores nocturnos, un trastorno que suelen padecer niños de entre dos y cuatro años y que se despiertan bruscamente aterrorizados de miedo. En todos los casos, las madres volvieron a los pocos días muy contentas porque habían desaparecido los trastornos.

También he obtenido resultados muy buenos en la mayoría de los cólicos del lactante que he tratado, así como en la varicela-herpes zoster (una enfermedad de causa vírica) e incluso en trastornos emocionales en niños con padres divorciados. Estos últimos problemas me los he encontrado muy frecuentemente al realizar en los tres últimos años mi tesis doctoral sobre los niños del divorcio que sufren situaciones de estrés con cuadros de ansiedad y síntomas de angustia, palpitaciones, mareos, sensación de falta de aire, cefaleas, dolores abdominales, crisis de diarrea y tristeza extrema. En todos los casos se obtienen muy buenos resultados.

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