Cocinar con los hijos mejora su alimentación

cocinar con niños

Una de las grandes preocupaciones de los padres es, sin dudas, la alimentación de los hijos. Tener hábitos alimenticios saludables es muy importante para poder gozar de una buena salud y estos hábitos se adquieren en la infancia.

Recordar que los niños aprenden sobre todo del ejemplo es la primera clave para conseguir que nuestros peques coman bien. Es fácil, si tú no comes espinacas ¿por qué esperas que tus hijos las coman? No, no hace falta que comas espinacas. Es tan sencillo como no hacerlas, ¿para qué, si no os gustan a ninguno? La frase “los niños tienen que comer de todo” no es exactamente cierta. Los adultos no comemos de todo, de hecho no solemos comer nada que no nos guste. Niños y adultos tienen que comer variado, pero no es necesario comer alimentos que te desagradan. Tus hijos tampoco han de estar obligados. Y por cierto, recuerda que no se debe imponer a ningún niño que coma.

Compartir las comidas con ellos hace que aprendan no sólo a comer bien, sino que además les anima a probar nuevas cosas y fomenta la comunicación, algo importantísimo para construir una buena relación con tus hijos y que se mantenga también en el futuro, sobre todo durante la adolescencia, una época complicada.

En el tema de la alimentación, como en todo lo relacionado con los niños, hay que tener confianza. En realidad cuanto más pequeño es un niño y menos “contaminado” por costumbres culturales esté, mejor será su alimentación. También es importante dejar que se autorregule: todos los animales saben qué comer, cuánto y cuándo hacerlo, los niños no son una excepción. Por este motivo, el mejor consejo para que tus hijos se alimenten bien es empezar su alimentación siempre a demanda, es decir, tanto si siguen lactancia materna como si toman biberón, los bebés deben comer según sus necesidades. Y después, hay que dejar que ellos también vayan tomando sus decisiones. Y después dejar que ellos también vayan tomando sus decisiones.

Cocinar con los hijos – ahora que están tan de moda los programas de cocina -, hacerles partícipes de las decisiones sobre su alimentación, dejarles elegir, llevártelos al mercado, negociar si prefiere espinacas o acelgas y, en definitiva, comprender que la comida es un acto social y que los niños pueden tener voz en las decisiones sobre su alimentación también mejora los hábitos alimentarios de los niños, además de reforzar su capacidad de autocuidado y su autonomía. Hay incluso estudios científicos que lo demuestran. Déjate llevar, la comida también es para disfrutarla.

Foto | luckysundae

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