Vuestras historias: Ruth

sueños

En un blog para mamás no deberían faltar las historias de aquellas que, a pesar de no serlo, a pesar de las dudas, de las malas experiencias, de la vida moderna y de todo lo que nos han enseñado, mantienen la esperanza y el anhelo de que algún día su sueño se cumpla. Porque nunca es tarde para soñar.

Ruth. Yo también quiero serlo

¿El qué? Ser madre, por supuesto. A pesar de que tengamos que seguir escuchando cosas como que la maternidad sublima a la mujer, es cierto que el instinto se tiene y se lleva dentro, e incluso va apareciendo cuando menos lo esperas.

Soy una mujer profesional de esas a las que han “enseñado” (digámoslo así) que tenemos que ser supervivientes en una jungla de acero laboral. Parece que, decir de pronto que dejarías ciertas cosas por ser madre, se convierte en una ofensa para muchos y muchas.

¿Por qué? No lo entiendo.

Cuando escucho a amigas que tienen hijos contar la maravillosa experiencia que es la maternidad, sonrío por dentro pensando en que sí, en que debe ser maravilloso. Egoístamente hablando, y en un mundo marcado por el consumismo, un hijo es lo único propio que vamos a tener. Con todo lo que eso conlleva.

Es cierto que yo, miro a mí alrededor, al mundo en el que ahora vivo, a mi jornada laboral, a mi falta de pareja y pienso “¡pero dónde voy pensando en estas cosas!” Me instan muchas a que no lo dude, a que tenga un hijo sola, pero no, al igual que tengo claro que quiero ser madre, también tengo claro que quiero serlo acompañada.

Me parece una decisión seria, aunque es cierto que no hay que pensar y pensar si es el momento adecuado, porque nunca lo va a ser, claro. Si no es porque eres demasiado joven, la edad te condiciona; si es porque no tienes pareja, estás esperando al padre perfecto; si es porque no tienes trabajo, quizá en el otro extremo se encuentra la saturación laboral.

Imagino, por lo que veo, por lo que vivo con mis sobrinos, con los hijos de amigos, que no hay nada que te de más fuerza y te anime a seguir que la sonrisa y la compañía de ese trocito que ha salido de ti. En días como hoy, en los que la pena, la desilusión, la decepción, la incertidumbre acecha, que alguien tenga la suerte de cruzar la puerta de su fortaleza y se encuentre con ese regalo, no está pagado con nada. Nunca.

Se que el día que me de la locura sorprenderé a propios y extraños, incluida mi misma, y me lanzaré a esa aventura maternal que al mismo tiempo que me atrae como un imán, me asusta hasta el extremo.

Prefiero no preguntarme si lo haré bien, sólo se que lo haré.

Foto | Krystn Palmer Photography

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