SMLM 2012. Mis lactancias: Ana

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Como ya he dicho (mil veces, cansina que es una) Ana nació en un parto violento que acabó en cesárea, probablemente una innecesarea como decimos las locas del parto. Tras su «extracción» y con los brazos atados en cruz en una posición que además de degradante por lo innecesaria resulta tremendamente aterradora – la sensación de vulnerabilidad es indescriptible – sólo pude verle un ojo mientras la matrona me decía «dale un besito que se va a dar un paseo». Ni siquiera la oí llorar.

Ana pasó dos horas en una cuna térmica por protocolo, ni siquiera tuvo la suerte de poder pasar aquellas dos horas piel a piel con su padre y mientras yo, me moría de frío en una habitación llena de gente, preguntando, preguntando, preguntando sin parar.

Cuando por fin se dignaron a traerla yo aún seguía tiritando – cosas de la epidural. La enfermera, o lo que fuera, me abrió el camisón de un tirón y me embutió a la niña en la teta, mientras me informaba de que «el pecho se da a demanda, cada tres horas diez minutos en cada teta». Ya, el mundo está lleno de contradicciones. Ana se agarró como una piraña. Tal vez tuvo suerte y no le dieron biberones de suero glucosado, algo que nunca sabré porque no consta en el historial médico. Yo empecé a sudar.

Dolía, vaya que si dolía. Al día siguiente ya tenía grietas sangrantes. La enfemera, o lo que fuera, me recomendó una crema que la niña no podía chupar y unas pezoneras. Cada vez dolía más. Por la noche ya parecía Dolly Parton, la ingurgitación no tiene que ver únicamente con la mala succión sino también con la cantidad de suero que te hayan puesto. Edema, por todas partes. La niña al nido a tomar biberones y yo a llorar pidiendo un sacaleches. El personal médico no sabía usarlo así que me endilgaron la pastilla para cortar la leche. Tarde, menos mal.

Con las tetas como piedras y los pezones llenos de grietas llegó al día siguiente el ginecólogo «La niña bien, la madre hecha un asco, como debe ser» fue su diagnóstico. Cuando me dijeron que me daban el alta sólo podía pensar en cómo iba a levantarme de la cama sin ayuda. Y más biberones.

Ana se enganchaba mal. Ocho años después una amiga asesora de lactancia me ha dicho que tal vez tuviera frenillo. Nadie se molestó en mirarlo. En casa la cosa mejoró un poco. Tras mandar a la basura la crema y las pezoneras me agencié una almohada y allí me pasaba las horas. Las tomas eran eternas y Ana tragaba constantemente. Eso sí, engordaba de lo lindo, una cosa menos que tuve que sufrir.

Al mes tuve una mastitis. Cuarenta de fiebre y hecha una piltrafa. A los tres meses tuve otra, por suerte ya controlaba los foros de lactancia en internet. El dolor al primer agarre duró hasta que Ana cumplió seis meses…

La lactancia de Ana duró tres años y medio, por suerte o por desgracia me despidieron del trabajo cuando nació, así que no tuve que preocuparme de la baja maternal, pero mi historia de lactancia es el vivo ejemplo de cómo la falta de apoyo, e incluso las interferencias del personal sanitario, convierten una experiencia que debería ser placentera en un vía crucis que sólo recorres porque eres tozuda. Y yo siempre he sido muy tozuda.

Que se puede, se puede. Después de los primeros meses tuve la suerte de tener una lactancia feliz, que duró mientras ambas quisimos, que curó muchas heridas y que me enseñó también parte de lo que soy capaz de hacer. La lactancia es sexy, la lactancia es poder. Que se puede. Se puede. Pero el éxito de una lactancia depende en gran medida del apoyo que recibas.

Si vas a dar el pecho busca un hospital IHAN, asesórate antes de parir, encuentra un grupo de lactancia o pregunta en foros, blogs…los recursos, ocho años después son mucho más fáciles de encontrar. Y siempre puedes venir y preguntarme a mí.

Si aún así no lo consigues, no te culpes. Amamantar no es fácil en la actualidad, aunque debería serlo.

Buena suerte.

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2 Comentarios

  1. Bichilla 3 octubre 2012

    Fuiste muy valiente, no sólo tozuda. A veces, quien quiere puede. Enhorabuena.

  2. Llanos 25 octubre 2012

    <3 Guapa Ana!!! Campeonas, las 3, valientes. Besos!!!!

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