R-E-S-P-E-C-T

Respeto, del latín respectus, atención, consideración.

En castellano el respeto en la gran mayoría de las ocasiones se confunde con miedo. El respeto hay que ganárselo, no me tienes ningún respeto, la juventud no respeta a sus mayores…en muchos casos cuando pedimos respeto en realidad lo que estamos pidiendo es obediencia, acatamiento de nuestras órdenes, aceptación sin crítica de nuestras opiniones. Esto es así con los adultos, pero sobre todo con los niños. Pero el respeto es mucho más que eso y tal vez ése sea el problema, o quizás la solución.

Repeto. Del latín, atención. Los bebés humanos nacen con un montón de necesidades que deben ser atendidas para su supervivencia. Comer, dormir, estar limpio y a poder ser sin demasiados mocos, que se proteja su vida y su salud, no pasar demasiado frío, ni demasiado calor…Regalar cuerpo, leche, tacto, mimos no son más que muestras de respeto…aunque existen, hay pocos padres que no sean conscientes de que los bebés necesitan estar protegidos, son vulnerables, dependientes y necesitan atención, respeto.

Respeto. Atención. Consideración. Ir al colegio, tener acceso a libros y a juegos, que se les escuche. Cuando crecen respetar a los hijos se complica, sus necesidades nos resultan más complejas y a ratos chocan con las nuestras y con las impuestas por el medio en el que vivimos. Horarios, rutinas, extraescolares, cuartos de baño…adaptarse a una civilización que no está diseñada para seres humanos puesto que muchas veces no respeta sus necesidades, ni siquiera las más básicas, es difícil, para los niños más. Escuchar con atención y actuar con consideración es la única táctica con posibilidades de éxito, porque es la única que respeta el respeto.

Atención, consideración, escucha…Aprender cómo es el otro es la única forma de respetarle. Paciencia, observación, conversación, humildad y amor. Hablar, escuchar, pedir disculpas, compensar… Son los únicos trucos a nuestro alcance para educar a nuestros hijos. Porque educar significa extraer y respetar significa sencillamente dejar ser. Así de fácil, así de difícil. No se puede educar, no se puede querer bien sin un montón de respeto.

Y sólo así se consigue el respeto y el amor de los demás, incluidos los hijos. Una buena táctica, seguro.

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

Porque ellos ya nos necesitan.

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