Historias de parto: Ebony

regalo

De entre todas las historias de parto me gustan sobre todo esas en las que la madre vive un gran cambio. Si además son de mis amigas pues me gustan todavía más. Hoy quería traeros el relato de parto de Ebony, de cómo nació su hija África y de lo que significó este nacimiento en la vida de toda su familia, incluyendo los hijos que estaban por llegar.

África nació un cinco de enero y por supuesto para su madre es el mejor regalo de reyes, pero no hay que olvidar que los Reyes Magos además de ilusión llega un momento en que nos traen otra cosa. Algo importante, imprescindible, que hace al ser humano lo que es, distinguiéndolo del resto de seres vivos del planeta.

Y es que los Reyes Magos trajeron a África (que además ya os digo que es preciosa), hace seis años, pero sobre todo África le regaló a su madre algo que no ha dejado de acompañarla desde entonces: consciencia.

De la historia de mi amiga ya no os cuento más, deberíais leerla, que para eso tiene un blog. El cambio que un parto puede producir en ti siempre siempre es a la larga beneficioso, aunque al principio parezca todo muy duro. Si tu parto fue malo no tengas miedo. Investiga, estudia. Crece.

Os dejo el comienzo de la historia, que Ebony escribió hace dos añitos. Podéis encontrarla el desenlace en Ciberjenis.

Historias de parto: Ebony y África

Yo sigo de celebraciones, ya lo véis. Si hace sólo diez días celebraba que mi hija menor cumplía dos años, hoy, 5 de enero de 2011, celebro que mi hija mayor cumple cuatro años.

Ya hace cuatro años de aquel viernes en que, a las ocho de la mañana, ingresé en aquella clínica privada para que me indujeran el parto. La niña es demasiado grande, me dijeron, así que para ahorrarte un parto muy largo (¿ein?) te lo inducimos. Me libré de la cesárea programada porque el obstetra que me la quiso programar -tienes el arco pélvico bajo, y la niña es muy grande- cogió vacaciones. Yo no tenía ni una maldita contracción; estaba verrrrrrrde cual pepino; ni siquiera había empezado a dilatar. Pero, por desinformación y confianza, me dejé hacer. Cuatro años hace ya.

Ya hace cuatro años de que me recibiera aquella matrona. Seria, distante, fría, llamada P. -sí, y no es P de la primera letra con la que empieza el oficio más antiguo del mundo, aunque bien podría-, nos recibiera, me hiciera pasar a aquel box, quisiera ponerme el cuello del útero en posición y me separara las membranas -práctica que la OMS hace años que recomienda que deje de hacerse por lo peligrosa. Pero como sólo es una recomendación, los profesionales que no quieren/pueden esperar, la siguen haciendo para que las mujeres nos pongamos de parto-. Jamás en la vida nadie me había hecho tanto daño. Jamás en la vida grité de tanto dolor.

No os la perdáis.

Y si queréis publicar vuestras historias de parto ya sabéis, sermamas@gmail.com

Foto | Hades2k

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