El milagro de la vida II

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ver a tu prematura de un kilo convertida en un duendecillo de la Navidad de tres años, con sus cascabeles y sus espumillones y su cinta en el pelo, bailando el Jingle Bells y cantando en inglés We love Snow Flakes es…bueno, no hay palabras.

Lara nos ha enseñado muchas cosas. La primera, por supuesto es que merece la pena luchar aunque no sepas a priori si vas a ganar. Que la vida es mejor vivirla al día, que hay que relativizar, que las cosas importantes son los abrazos, el cariño, las risas y el estar juntos, que cada logro es una fiesta y que andando se construyen los caminos.

Lara, que pasó por cincuenta días de ingreso, 27 o 28 de ellos – ya lo he olvidado, qué bien – en UCIN, que sobrevivió a dos sepsis, a incontables bronquitis, ecogragías cerebrales, millones de pinchazos, ecocardiogramas y a una insuficiencia respiratoria, Lara, que sigue siendo de las más bajitas de la clase, pero no la que más, que sigue pronunciando fatal, pero no la que peor, que es tímida y a la vez risueña, que es cariñosa y a la vez manos largas y que es capaz de comer galletas mientras en casa está cayendo una buena tormenta, nos ha demostrado de lo que es capaz un niño, lo que puede conseguir un ser humano.

Lara es una campeona y lo es desde el día en que nació, antes de tiempo y con el peso de un chuletón de Ávila. Aquel polluelo de ojos enormes y desproporcionados al que daba miedo tocar por si se rompía, aquella niña diminuta que en cuanto que pudo se enganchó a la teta haciendo gala de un tremendo instinto de supervivencia se está convirtiendo poco a poco en una niña “normal”, eso que todo padre desea para sus hijos. Ni la más guapa, ni la más lista, ni la más espabilada, ni la más obediente, ni la que mejor dice Snow – aunque para mí sí sea todo eso – nos recuerda día tras día lo que nuestros niños se merecen: amor incondicional, un amor que les guíe a buscar siempre la felicidad en ellos mismos, a quererse y a recordar siempre, siempre que el miedo se vence y que lo importante es vivir.

Lo estamos consiguiendo, Lara. Seguimos caminando.

0
5

5 Comentarios

  1. Mami Kanguro 15 diciembre 2011

    Me has hecho llorar. Qué alegría debe ser poder verla y disfrutarla cada día. Me alegro muchísimo por tu luchadora. Besos desde Argentina!

  2. Pat 15 diciembre 2011

    Panzón de llorar.
    Ya me has dejado blandita para toda la tarde.
    Besos a la familia y dile a esa campeona que en la próxima tormenta casera me comeré una galleta a su salud.

  3. MAcarena 15 diciembre 2011

    enhorabuena supermamá!!!! y a Lara por el ejemplo tan enorme que nos da.

  4. Laura 16 diciembre 2011

    Hijas especiales para madres espaciales, inmensas como troncos de árbol, llenas de ramas que abrazan y hojas que se bambolean al rimto de las pupilas de nuestros hijos. Felicidades.

  5. Estefanía Serrano 18 diciembre 2011

    Irene,
    Tu post me ha hecho leer tu blog todo lo que mis peques me han permitido.

    He redescubierto algunos post que había leido en tiempos, seguramente porque eran enlazados en bebesymas.

    Ya he agregado tu blog a mi lista de favoritos.

    Gracias por compartir toda tu experiencia y experiencias oon cualquiera que se quiera asomar.

    Gracias por el apoyo que debes suponer a quien se enfrenta a criar a un prematuro.

    Pero sobre todo, un enorme abrazo. Para compartir con tus niñas, desde luego 😉

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*