Cuidado con los niños. Accidentes domésticos.

Peligro niños

Los niños tienen la especial habilidad de liarla parda en un abrir y cerrar de ojos. Una de esas situaciones que jurarías no te van a suceder a tí jamás. Los accidentes domésticos son eso, accidentes, pero no por ello debemos olvidar que extremar las precauciones nunca, nunca está de más.

El lunes mientras yo iba al baño y me ponía el pijama para meternos las tres en la camita, Ana decidió que sería buena idea abrirle el bote de Apiretal a Lara (aún ignoro cómo, es uno de esos frascos con cierre de seguridad que me cuesta abrir hasta a mí), echar una cantidad (indeterminada) en una jeringa de juguete y que Lara, que está bastante constipada y con un colmillo dando guerra, se tomara la medicina, así me ahorraba trabajo. No serían más de tres minutos. Fue suficiente.

Cuando llegué al comedor me encontré el frasco de Apiretal vacío, el sofá de color frambuesa y la niña rebozada en paracetamol, piernas, cara y ¡horror! boca. Resultado, carrera histérica hasta Urgencias, “lavado” de estómago con carbón activado, analítica y siete horas de espera angustiosa. Llegamos a casa cerca de las seis de la mañana. Yo aún no me he repuesto del susto. Porque se ha quedado en eso, en susto: la analítica informó que sus niveles de paracetamol en sangre eran 10 veces menores que los niveles de paracetamol tras ingerir una dósis terapéutica. O sea, se tomó menos que lo que le iba a dar yo. Pero se tomó un poco.

Aprovechando mi experiencia y deseando que no le suceda a nadie más, porque no es agradable perder tres años de vida y estar al borde del infarto os cuento todo lo que hice mal – y lo que hay que hacer en su lugar. Demostré, entre otras cosas, presencia de ánimo cero. Allá va.

1. Todos los medicamentos, productos de limpieza, colonias y en definitiva todo lo “químico” debe estar lejos del alcance de los niños SIEMPRE. De su alcance y de su vista. Por muy inocuo que nos parezca (el paracetamol, que usamos los padres alegremente es muy tóxico y una intoxicación por paracetamol es una cosa muy seria que puede producir daños muy graves, por ejemplo en el hígado). Por muy difícil que nos parezca que puedan abrirlo. Por muy raro que nos resulte que se vayan a beber o comer “eso” FUERA. SIEMPRE. Mantengo los medicamentos en una caja en el cuarto de la lavadora encima de un armario. Es un lugar fresco, seco y con poca luz. La caja está encima de un armario. Para acceder a ella yo misma tengo que encaramarme a un taburete. Pero el lunes había dejado el Apiretal encima de mi mesilla, total, se lo iba a dar a Lara por la noche si le subía la fiebre y total fueron tres minutos. MAL. Punto negativo para mí.

2. Hay que procurar no dejar sin vigilancia a los niños. Vale, tienes que atender otros asuntos, pero estáte sobre aviso. Si pasan más de 30 segundos sin oirlos es que están haciendo alguna. Hacer pis y ponerse el pijama es una necesidad básica, así que no me voy a quitar punto en esta ocasión. Lo dejamos en empate

3. Hay que mantener la calma. Cuando ví el panorama se me cruzaron los cables, las regañé, las chillé y … en fin, no querríais haberme visto. MAL. Se asustaron, sobre todo Ana y ya no hubo manera de sacarle información veraz. 10 puntos negativos para mí.

4. Hay que llamar al Instituto Nacional de Toxicología, Servicio de Información Toxicológica. El teléfono es 91 562 04 20 y conviene tenerlo apuntado a mano. Tras la ingesta de ciertos productos químicos actuar con rapidez puede ser clave, algunos productos requieren que se induzca el vómito inmediatamente y otros como por ejemplo la lejía o productos abrasivos, no. En el caso de la lejía por ejemplo tal vez te indiquen que le des algún líquido ácido (como vinagre) que actúe como neutralizante mientras te preparas para ir a urgencias. ¿Llamaste tú? Porque yo en mi aturullamiento ni me acordé. Mi impulso fue salir corriendo a Urgencias sin más. Creo que le puse los vaqueros a Ana encima del pantalón del pijama, pero no me acuerdo muy bien. MAL. Otro punto de descuento para la súper mamá.

5. Hay que llevarse el envase y el prospecto. Pues también se me olvidó. Después ni me acordaba de cuántos mililitros era el bote y no pude precisar la cantidad que podía haberse bebido. Otro puntazo enorme negativo para servidora.

6. Hay que ir a urgencias. A menos que en el Servicio de Información Toxicológica te digan lo contrario (una vez Ana chupó un roll-on de desodorante y me dijeron que no fuera histérica) hay que ir a urgencias. Aunque te parezca que no ha podido tomar mucho, aunque te parezca que el medicamento no es para tanto (ya digo, el Apiretal es peligroso), vete a Urgencias. Ellos están acostumbrados, desgraciadamente, a actuar en estos casos, y acudir a urgencias rápido puede marcar una gran diferencia. Me daré un punto por esto, aunque no me lo merezcon porque sólo hubiera faltado que me quedara en casa a esperar que todo fuera bien.

Lo dicho. Suspenso para mamá, aunque esta vez hemos tenido suerte, podía no haber sido así. Como castigo llevo un día entero quitando unas cacas negras que dan hasta miedo.

Foto | Treehouse 1977

11 Comentarios

  1. Caro 27 Octubre 2010

    Menos mal que todo se quedó en un sustico, Irene… pero estoy en todo de acuerdo con tu análisis. Y apunto, porque tengo todas las pilas que ponerme.

    Y la que me imagino es a la pobrecita Ana, ay madre, ella que sólo quería hacer lo mejor, darle la medicinilla a su hermana para que se pusiera buena. Ayudar a mamá… y mira qué lío se forma. Pobrecita miaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa 🙂

    Tenemos que tener mil ojos, y cualquier precaución es poca, desde luego.

  2. Author
    Irene Garcia 27 Octubre 2010

    La verdad es que Ana se llevó un susto de muerte, pero más que nada fue por mi reacción. Claro, luego no quería decir que había sido ella la que había echado la medicina en la jeringa esa ni nada y sólo sabía decir que había tomado muy poquito. En fin, tenía razón, pero en esas circunstancias cualquiera se lo cree. Qué susto, maja. 🙁

  3. Ana 27 Octubre 2010

    Hola guapa, cuánto siento el susto (y como siempre dando gracias de que sea sólo eso) y me he acordado de una prima con una edad de mi hija, que hizo una parecida a la tuya, pero aprovechó mientras su madre se duchaba y porque quería ponerse buena de golpe para ir al cole.
    En su momento hice las mismas reflexiones que tu has hecho, para aplicarme el cuento, pero en la rutina diaria reconozco que me confio.
    Es muuuuy complicado tener todo controlado, y lo bueno de los sustos es que nos ayudan a ponernos las pilas a todos (grandes y mayores)
    Un abrazo fuerte y no te autocastigues con esa recreación en cacas…. jejeje

  4. Angel Alvarez 27 Octubre 2010

    Irene,

    Me alegro de que finalmente todo quedase en un susto. Y te agradezco enormemente que hayas compartido tu experiencia con todos nosotros. Ahora lo único que cuenta es aprender de la situación. Los peques no vienen con libro de instrucciones y lamentablemente en muchos casos tenemos que aprender “a la fuerza”. Pero si todos compartiésemos nuestras experiencias como has hecho tú, el proceso de aprendizaje sería mucho más fácil.

    Gracias otra vez

  5. Author
    Irene Garcia 27 Octubre 2010

    Gracias majos. La verdad es que mi error más grave es que pensar que puedo fiarme de que Ana me va a cuidar a la peque y claro, Ana tiene cinco años. Por muy lista que sea (sí, yo también creo que mi hija es superdotada, xD) pues eso, que es una niña. En fin, que sólo sea esto lo que tengamos que aguantar.

  6. Pilar 27 Octubre 2010

    UF!! menos mañ que sólo fue un susto…
    La verdad es que me has hecho pensar y actuar…de momemto me he puesto el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología en la puerta de la nevera.
    Que por muy farmacéutica que sea, en un momento así, no puedes ni pensar…y además ellos ven situaciones precidas todos los días.
    Pobrecitas las tres…porque todas lo pasasteis fatal.
    Un besazo

  7. Padredeanaylara 27 Octubre 2010

    Al final llegó el padre y lo solucionó todo 1.000 puntos para mí.
    PD: Ana llevaba los leotardos debajo del pantalón.
    No ha pasado nada, unas canas más y ya está.
    Sabía que hoy escribirías sobre esto jaja. Ves, hasta me río ya.

  8. Ana 27 Octubre 2010

    jejeje me ha gustado el comentario del papá… ¡¡si es que las chicas no relativizamos!!
    a todo esto… ¿has contado en otra ocasión lo del desodorante? porque se me ha quedado la imagen como un disco rallado, jejeje
    y lo ves? si se puede intoxicar con desodorantes, limpia zapatos, hojas de una planta (la adelfa que está por toooodas partes y es venenosa, mira tu qué bien) ¿optamos por la solución de la burbuja? yo creo que sería lo mejor y así todos contentos
    Bss

  9. maria berrozpe 27 Octubre 2010

    Buenoooo, que susto pero que común la situación. Yo cometo errores de seguridad cada día. Sin ir más lejos, hace unos minutos, estaba yo contestando un post de Ileana cuando, así como en un segundo plano escuchaba “mamiii, mamiii….” del pequeño. Y cuando por fin he mirado SE HABIA SUBIDO A LA MESA DEL TELEVISOR. Estaba ahí de pie (18 meses de edad)a punto de irse de espaldas al suelo (con tele y todo encima…) He dado un saltò tipo Spiderman para cogerlo a la vez que gritaba NO TE MUEVAAAS por lo que ha sido un milagro tremendo que no se cayera intentando huir de la madre histérica que se le venía encima….. en fin….. y es que son muuuuuchas horas con ellos….. Pero en cuanto a la entrada del papi: pues el de mis nenes suele liarla más que yo. Ejemplo: Tres niños de 4, 2´5 años y 4 meses en una cama de matrimonio. A cargo de papa (con mamá nuuuunca hubiera pasado). Los tres mayores saltando como ranas. resultado 1: La cabeza de uno choca con los dientes frontales del otro. Sangre al por mayor. Papi que tiene al peque en brazos lo deja ¿donde? en el mismisimo borde de la cama para que, mientras intenta atender al herido (sin conseguirlo) no se le echen los otros encima o no se ahogue con la sangre que le sale al mediano…. resultado 2: El peque se cae de narices al suelo. Mas sangre…… Caos absoluto y papi al borde del desmayo. Llegó yo y se hizo el orden… uffff. La de medallas que me puse ;o)

  10. Vanesa 28 Octubre 2010

    El susto no te lo quita nadie, pero todos cometemos fallos, anda que no me sentí mal cuando el bichito se cayó de la cama, o cuando se subió al carro (en la calle) frené (muy suavemente) y se la pegó…vale que hay que extremar las precauciones, pero aqui el que no haya cometido un error que levante la mano, no hay manos verdad?

  11. Author
    Irene Garcia 28 Octubre 2010

    Ana, pues no sé si ya lo había contado. Igual sí (las madres y nuestras batallitas).

    Vanesa, muchas gracias 🙂

    María, el papá de Ana y Lara es que ya no se acuerda por ejemplo del día que estaban saltando en la cama y en un rebote la niña salió volando y se incrustó contra una essquina de la pared. El papá de Ana y Lara no hacía más que decir “Ay, que la he matao” Relativizando, sí xD

    Besos

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