Al final no importa

papa aupa a pipo
«Papá aúpa a Pipo». Lara ya está aprendiendo a leer. Atrás quedaron todos aquellos días en la UCIN, los ingresos constantes por insuficiencias respiratorias, los ecocardiogramas, los neurólogos, los otorrinos, los oftalmólogos, el miedo constante a que no fuera una niña «normal». Dentro de dos años le darán el alta, pero Lara ya lee la P. Y se le ilumina la cara con esa sonrisa preciosa cuando se da cuenta de que el asunto es importante, de que está consiguiendo algo grande, de que es mayor.

¿2x + 2 = 0? Le pregunto a Ana. Me mira y resopla y dice «menos uno, claro». Tiene ocho años. A los tres dedujo ella sola lo que es el infinito. A los cinco descubrió los números negativos. A los seis la longitud de la circunferencia. Atrás se quedó su nacimiento violento, los primeros meses de incertidumbre y mastitis varias, la ansiedad buscando el cole perfecto, el miedo a no hacerlo bien.

Las madres de ahora vivimos en la duda eterna, en el terror constante, en una continua neurosis. Criar hijos sanos, que no enfermen o que sobrevivan ya está al alcance casi de cualquiera en el primer mundo, al menos de momento. Ahora las madres queremos hijos felices. Y nos agobiamos. Las líneas que separan el respeto de la negligencia o de la sobreprotección son muy delgadas. Encontrar el equilibrio es difícil. Con maternidades enormemente intelectuales, nos volvemos dogmáticas, neuróticas, aterrorizadas por hacerlo mal.

Y al final no importa. La vida es muy larga. La teta, el colecho, el porteo, los partos respetados, las excedencias…no es que no cuenten, es que facilitan. Pero sin eso también se pueden criar maravillosos seres humanos. Inteligentes, buenos, sensibles, amables. Lo ideal no existe, ahora hay escuelas, trabajos de jornadas larguísimas, leches de bote y publicidades agresivas, hamacas, carritos, mala educación. Pero sigue habiendo un inmenso amor.

A todas las madres que ahora viven en la duda inmensa, que son además todas las que yo conozco, un único consejo:

Al final no importa. Haz lo que tú creas, hagas lo que hagas te va a salir bien. Siempre que lo hagas desde el placer.

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1 Comentario

  1. Un gran consejo.

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