¿Tengo que tener “mi ginecólogo”?

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Una de las mayores preocupaciones de una mujer embarazada o que está intentando quedarse embarazada es la de buscar el ginecólogo apropiado. “Mi ginecólogo”, el mismo profesional que atiende todo tu embarazo, parto y postparto e incluso etapas posteriores,  es un concepto cuanto menos bastante moderno, como la propia obstetricia pero ¿es necesario tener un ginecólogo, personal e intransferible?

La experiencia del parto es particular de cada mujer, de hecho la misma mujer puede tener o desear tener dos partos totalmente diferentes en dos momentos diferentes de su vida. Es cada vez más común, por ejemplo, que mujeres que tuvieron su primer hijo en un parto hospitalario típico con un ginecólogo privado decidan posteriormente dar a luz en casa con una matrona o en un hospital público de la seguridad social en el que, si hay suerte, al ginecólogo ni lo ves.

Y es que dice la OMS que los partos normales han de ser atendidos por una matrona y que el ginecólogo sólo debe aparecer si la cosa se complica. Siempre en función de la elección personal, claro, según la Organización Mundial de la Salud los partos atendidos por matronas suelen ser menos intervenidos y por tanto presentar menos complicaciones postparto.

Como decimos, siempre en función de la elección personal. Porque a la hora de planificar un parto lo que importa únicamente es que tú te sientas segura. En un hospital público o privado, grande o pequeño, que tenga UCIN y todos los adelantos o que se parezca más a una casa de partos de las que existen en Europa, en tu propia casa, con una matrona o dos, con plan de parto o a lo que venga, sin ginecólogo o con diez de ellos…, lo que a ti te parezca.

El parto es un proceso fisiológico seleccionado por la naturaleza a través de muchos millones de años de evolución y por tanto es un proceso robusto y que casi siempre sale bien. El parto es, por tanto, un  proceso natural, totalmente espontáneo (en el que tu voluntad tiene muy poco que decir), controlado por la parte del cerebro más antigua de los mamíferos y por unas pocas hormonas. Lo único casi imprescindible para que un parto vaya sobre ruedas es que la madre no tenga miedo. El miedo detiene los partos y por eso, aunque para dar a luz no se necesita tener “mi ginecólogo” sino en general dejar que la naturaleza siga su curso al lado de un profesional que sea capaz de detectar los problemas y llamar a un ginecólogo (el que sea), si tú necesitas tener uno para sentirte segura, por ejemplo porque quieres uno que esté formado en homeopatía, a por ello. Lo importante es confiar.

Foto | TipsTimeAdmin

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