Sin epidural y con compañía

sin epidural

Preguntar a las madres siempre tiene sus ventajas. Las encuestas postparto en las que se pregunta a las mamás por su grado de satisfacción tras el alumbramiento es una buena manera de comprobar la calidad asistencial del centro hospitalario o de la maternidad, al fin y al cabo de los dos protagonistas de un nacimiento la madre es, si no la única que lo sufre o lo disfruta, al menos la única que puede hablar. En nuestro país no se hacen por rutina – y tal vez deberían hacerse – pero cuando se hacen suelen arrojar unos resultados la mar de “sorprendentes”, al menos para los legos en la materia – o los que no quieren ver. Esta vez tenemos uno relacionado con la epidural.

Un estudio realizado por investigadores del Departamento de Enfermería de la Universidad de Granada y del Hospital Universitario ‘San Cecilio’ de la misma provincia concluye, a pesar de lo que puedan creer algunos, algo que ya se sabía en este mundillo de los que nos interesamos por los partos: las madres que paren sin epidural tienen un grado de satisfacción mayor con respecto a su parto que las que usan este tipo de analgesia. Claro, no nos vamos a engañar, para ello se necesitan una serie de condiciones.

No voy a demonizar la epidural. Es un gran invento que alivia el sufrimiento de muchas mujeres y además es útil, sobre todo en las cesáreas. Pero seamos claros. Parir “a pelo”, amarrada a una camilla y tumbada bocarriba, con oxitocina sintética a chorro y en muchas ocasiones bajo presión y malos modos es, sin lugar a dudas y por experiencia propia, una verdadera tortura. Cuatro horas de tactos “anónimos” y a veces “múltiples” y constantes y oyendo pitar el monitor tococardiográfico, sin que nadie te diga nada y con el miedo de una primeriza bastan para que pidas la epidural a gritos – bendita epidural, a la porra la maldición bíblica – pero es que ésta, por mucho que te cuenten, no es la forma normal de parir, más allá de que sea aún la más frecuente.

Recuerdo que hace años los profesionales de un hospital andaluz pionero en esto del parto respetado se quejaban de que no llegaban a los mínimos de calidad exigidos por la Junta porque no ponían suficientes epidurales. Y es que, como vuelve a demostrar este estudio de la Universidad de Granada, bajo ciertas condiciones las mujeres no piden anestesia. Igual va a ser que no somos tan flojas como nos han hecho creer. O que en ciertas condiciones, acompañadas de un familiar y cuando nos dejan a nuestro ritmo, el parto duele – o no – pero no es para tanto. O al menos a la larga te quedas más contenta.

Conozco mujeres que han parido sin anestesia, acompañadas por quienes han querido y sin intervencionismos innecesarios…y lo que cuentan es que se sienten poderosas. A ver si va a ser eso.

Por cierto, el grado de satisfacción afecta a cosas tan “tontas” como la duración de la lactancia materna.

En este nuevo año os deseo a todas felices partos, con o sin epidural, pero que os dejen felices y satisfechas.

Foto | Jason Lander

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