Protocolos: la ropa.

camisón

Entras por la puerta del hospital con tu enorme barriga de embarazada y lo primero que recibes como regalo es un “ponte esta bata tan moderna con la que tu dignidad acabará por los suelos de camino al paritorio” y una preciosa vía en la mano – si eres de las afortunadas, si no, irá en la parte interna del codo para que no lo puedas doblar.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las mujeres en trabajo de parto elijan sus propias ropas, y también las de sus recién nacidos, si éste es su deseo. La cuestión, que parece bastante tonta, tiene mucho que ver con la atención a los aspectos psicológicos que, como ya hemos dicho muchas veces, pueden condicionar un parto. Esto es mucho más importante para mujeres de culturas que exigen cierto tipo de vestimentas, pero también tiene su aquel para nosotras, las occidentales. Las batas de hospital tienen el curioso efecto de hacerte sentir enfermo. Por este motivo la OMS, que insta a los profesionales de la salud a no tratar el embarazo y el parto como patologías sino como hechos fisiológicos perfectamente normales, recomienda no usarlas.

Interiorizar que el parto es un proceso fisiológico y no una enfermedad es un trabajo mental difícil, puesto que la sociedad y nuestros mismos médicos nos lo complican todo lo que pueden y el efecto de un simple camisón hospitalario, como la OMS comprende muy bien, puede ser de nuevo iatrogénico.

El argumento de la comodidad del personal no es tal cuando una lleva ropa apropiada (cuyo único requisito es que puedas descubrirte la tripa y los genitales) y para nuestro regocijo, la excusa de que el camisón debe estar abierto en caso de que se necesite epidural se acabó cuando Teo y Leo empezaron a vender camisones para embarazadas, que además de permitir que te pinchen en la espalda, lo hacen convirtiéndote en una parturienta sexy-sexy.

Aún recuerdo unos días depués del parto de Ana, cuando rememorando la situación con mi hermana, ambas nos dimos cuenta de que había caminado de la habitación al quirófano sujetando con una mano la percha de los sueros y con la otra una compresa entre las piernas. Obviamente sin ropa interior, ya os podéis imaginar.

Escribe también tus preferencias sobre la ropa si haces un plan de parto. Cuestiones tan tontas como ésta son siempre importantes, porque lo fundamental es que tú, que eres la que tiene que hacer el trabajo duro, te sientas cómoda. Esta es una recomendación basada en mi preciosa experiencia xD.

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