Natural no es tercermundista

parto en casa

El uso del lenguaje casi nunca es gratuito, sobre todo dependiendo del sitio del que venga. Cuando los que defienden la excesiva medicalización del proceso del parto e incluso de la crianza hablan de “lo natural” muy pocas veces quieren referirse a “lo fisiológico”.

La palabra “natural” nos trae hermosas connotaciones. Hippies locas que viven en comunas sin vacunar a sus hijos y alimentándose de alpiste y que paren debajo de un árbol, si puede ser en medio de una selva africana mejor que mejor. La palabra “natural” referida al parto se usa así no como antónimo de “artificial” (¿a quién le gustaría tener un parto “artificial”?) sino como sinónimo de trasnochado y por supuesto, inseguro. Tercermundista.

A falta de un término más preciso la expresión parto natural, fisiológico o respetado, se adjudica a aquellos partos que son atendidos con respeto exquisito por la fisiología propia del proceso, que dicho sea de paso, se desconoce en gran medida, y en los que no se interviene a menos que sea imprescindible, reduciendo las intervenciones a la mínima expresión y por supuesto empezando por las menos invasivas. Algo que parece bastante lógico, que levante la mano la que quiera que la hagan cosas innecesariamente y encima no se corten un pelo con el bisturí.

No hay discusión sobre parto natural que se precie que no acabe por mencionar la mortalidad materno-infantil en África. Que sí, que es altísima.

La principal causa de muerte materna debida al parto en África son las hemorragias postparto.

Cuando los europeos colonizaron el mundo no sólo se dedicaron a expoliar las colonias, también exportaron en gran medida su cultura. Pensar que en África los partos son en su mayor parte no intervenidos por el hombre (ni siquiera ha de ser médico) es no tener ninguna imaginación. El tercer mundo está plagado de misioneros y médicos sin fronteras muy dispuestos a pinzar el cordón umbilical y tirar de la placenta a la mínima. Porque eso es lo que han aprendido en el primer mundo, que el cordón hay que cortarlo. La relación entre el pinzamiento y la tracción del cordón umbilical con la hemorragia postparto no está clara en la literatura y existen incluso algunos estudios que afirman mejorar la pérdida de sangre. Sin embargo la evidencia no es concluyente y la Organización Mundial de la Salud no recomienda el manejo activo de la tercera fase del parto (alumbramiento de la placenta) excepto en poblaciones de alto riesgo – polihidramnios, embarazo múltiple, parto complicado estimulado con oxitocina, parto estacionado o parto instrumental.

Por otro lado la OMS recomienda la lactancia inmediata para favorecer la expulsión fisiológica de la placenta y la contracción uterina que contiene la hemorragia después del alumbramiento. La mayor parte de las culturas humanas, sin embargo, se dedican a entorpecer la lactancia inmediata (y a veces la lactancia en general, que produce entuertos que son necesarios para devolver el útero a su tamaño original y cerrar la cicatriz dejada por la placenta). La separación precoz madre-hijo es el pan nuestro de cada día en todo el mundo. Desde que mirar a los ojos de la madre le va a robar el alma, hasta las cunas térmicas, impedir la lactancia inmediata puede favorecer la aparición de hemorragias postparto. La lactancia materna produce descargas de oxitocina que contraen la matriz de una forma muy efectiva. En el primer mundo la oxitocina natural producida por la succión del bebé al pecho se ha sustituído tranquilamente por oxitocina sintética. En África lo más probable es que ni haya.

Pero el principal motivo por el que las mujeres africanas mueren de hemorragia postparto no es esto. Es bastante sencillo de imaginar que no es lo mismo perder medio litro de sangre si estás bien alimentada, que perderlo cuando estás famélica, anémica, desnutrida y cada día tienes que caminar 10 kilómetros para conseguir agua potable.

La segunda causa de muerte materna debida al parto en África son las infecciones.

El ejemplo del agua potable nos sirve aquí también. Si vives rodeada de mugre y pares rodeada de mugre lo más probable es que te pilles una infección. Lo asombroso es que no se la pillen todas. Durante el siglo XIX, cuando en Occidente la atención al parto se trasladó a las maternidades para aquellas mujeres más desfavorecidas (las ricas seguían pariendo en casa, atendidas por matronas de pago, tan ricamente) se dieron casos en los que el 100% de las parturientas morían debido a infecciones tras el parto: las fiebres puerperales. El asunto sólo se solucionó años después, cuando los mismos médicos que atendían partos y hacían autopsias a las madres fallecidas decidieron que igual era bueno lavarse las manos antes de atender a la siguiente. La historia de Semmelweiss, médico húngaro que proponía mejorar las condiciones higiénicas de los paritorios de la época por el simple mecanismo de lavarse las manos, es escalofriante.

Una de las complicaciones más comunes en África son las desproporciones cefalopélvicas. Parir en litotomía no ayuda y los expertos que viajan a países en desarrollo descubren asombrados como las distocias de presentación disminuyen cuando se deja a las mujeres moverse a sus anchas, como lo han hecho siempre hasta la llegada del hombre blanco. La principal causa de desproporción cefalopélvica son las malformaciones de la pelvis, producidas en gran medida por el raquitismo. Además la falta de vitamina D, que produce raquitismo, es más común en gente de color, porque el color de la piel está directamente relacionado con la síntesis de esta vitamina. Y en África, además de comer poco, no tienen suplementos.

Las mujeres en África mueren de parto, sí. Pero la principal causa es la miseria.

Todo experto serio que se precie reconoce que la mortalidad materno-infantil ha descendido mucho en Occidente debido principalmente a las mejores condiciones de vida de las madres. Buena alimentación, buenos controles prenatales, embarazos más espaciados y menos frecuentes, buenos hábitos y buenas condiciones de vida son fundamentales no sólo para tener un parto seguro, sino para vivir una vida sana.

Las tasas de mortalidad materno-infantil en Holanda, donde entre el 30 y el 40% de las mujeres paren en casa en partos no medicalizados (o muy poco medicalizados) son equiparables a las españolas. Las tasas de mortalidad materno-infantil en países como Suecia o Noruega, en los que las recomendaciones de la OMS de 1985 se aplican desde hace años son equiparables a las españolas.

La mortalidad materno-infantil en países como EEUU, con partos enormemente medicalizados aumenta cada año, ligeramente, pero aumenta. La medicalización excesiva y gratuita produce iatrogenia. La iatrogenia aumenta el número de partos instrumentales y cesáreas. Los partos instrumentales y las cesáreas aumentan el riesgo de muerte materno-infantil.

La principal causa de muerte en los países del primer mundo en relación al parto son las cesáreas. La segunda causa de muerte son las complicaciones de las anestesias.

Querer un parto natural, fisiológico, respetado, no medicalizado a menos que sea necesario no es querer parir debajo de un árbol. Insinuar eso es un insulto a la inteligencia.

A mí me gusta mirar hacia el norte.

Foto | eyeliam

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5 Comentarios

  1. maría berrozpe 29 abril 2011

    Buenísima aclaración, Irene. Yo ya estoy harta también de que recurrieran a África para defender su indefendible posición.

  2. Nohemí 11 mayo 2011

    Gracias Irene… se puede decir más alto… no más claro

  3. Author
    Irene Garcia 12 mayo 2011

    Gracias a vosotras, por todo lo que hacéis 🙂

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