La oxitocina sintética podría perjudicar a los recién nacidos

pitocin

Las cosas funcionan así. A principios de los 70 un médico irlandés descubre que la oxitocina sintética administrada por vía intravenosa es capaz de acelerar la frecuencia y aumentar la intensidad de las contracciones de parto. A partir de ese momento los partos empiezan a ser conducidos de forma externa, las inducciones aumentan y los partos se programan alegremente. Cuarenta años después unos cuantos investigadores realizan un estudio retrospectivo sobre el uso del Pitocin (nombre comercial con el que se conoce a la oxitocina sintética) en la salud de los recién nacidos. Y concluyen que podría tener efectos adversos.

El estudio, realizado en el Beth Israel Medical Center de Nueva York, ha incluido a unas 3000 mujeres cuyos partos se indujeron o se manejaron con oxitocina sintética entre los años 2009 y 2011. Y concluye que el Pitocin es un factor de riesgo para acabar ingresado en una UCIN o tener un índice de Apgar menor de siete a los cinco minutos. Y que, por supuesto, hay que realizar más estudios.

Y así es como funciona el método científico en esto de los nacimientos. Sin comentarios.

Aún recuerdo mis discusiones épicas con aquel pobre ginecólogo que tuvo la osadía de entrar en la lista de ApoyoCesáreas, allá por el año 2005. Sus contundentes afirmaciones del tipo “la oxitocina sintética es exactamente igual a la natural” son sin duda uno de los motivos por los que estoy aquí. Y es que me dio por investigar, un poco, casi nada. Y también por pensar.

Nada es gratuito. Es posible que la oxitocina sintética haya salvado alguna que otra vida, pero la realidad es que su uso generalizado corresponde más a necesidades logísticas o monetarias (hay que vaciar las habitaciones rápido que esto de los partos también es un negocio, y el lunes no me viene bien que des a luz que tengo golf) que médicas. Ningún medicamento debería poder usarse sin antes comprobar cuales son sus efectos adversos (todos los medicamentos los tienen) y aparentemente y a la luz de este estudio, nuestros hijos, nacidos en partos manejados con oxitocina sintética, han sido un poco conejillos de indias. Y lo seguirán siendo.

A menos que sigamos quejándonos.

Espero no estar aquí dentro de cuarenta años, pero no lo tengo muy claro.

Foto | SirLyric

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