Elige tu propio parto

Algo así era el título de un libro que leí hace mucho, después de que naciera Ana. Lamentablemente estaba escrito por una inglesa y digo lamentablemente porque los partos “a la carta”, como los llaman algunos son algo normal al norte de los Pirineos (en unos sitios más que en otros), pero aquí, pues aún son considerados cosas de pijas, niñas malcriadas, neohippies progretas o al contrario, opusinas que quieren parir con dolor porque es lo que dice la Biblia. A mí particularmente me han llamado de todo, según lo que no fuera mi interlocutor.

Los planes de parto son cosa habitual por ahí, en el mundo “civilizado”. En el Reino Unido por ejemplo, existe incluso un modelo impreso que el sistema de salud te facilita para que vayas poniendo crucecitas en lo que quieres que te hagan y lo que no. Así de simple, como rellenar una quiniela.

Bueno, no tanto. Te voy a dar dos noticias, una buena y una mala. La buena es que vas a tener un parto estupendo, la mala es que te lo tienes que currar.

Primer ejercicio: creételo. De verdad, tienes que creértelo, si no, no vamos a ninguna parte. Dedica todo el esfuerzo necesario para ello. Las mujeres han parido siempre. Las mujeres de todo el mundo paren en condiciones espantosas. Las mujeres, desnutridas, pobres, sin asistencia, sin ninguna medida de higiene, paren a diario. A diario. Y la inmensa mayoría, una inmensa, inmensa mayoría, lo logra sin mayores complicaciones. Tú, que estás sana, llevas un embarazo controlado y cuentas con toda la información no sólo vas a tener un parto sin problemas, es que vas a tener un parto maravilloso: tu hijo será precioso y ni siquiera te van a hacer episiotomía. De los que luego se cuelgan en vídeos en el YouTube. El parto placentero es posible, es una realidad y existen mujeres que lo han disfrutado. El tuyo va a ser así.

Segundo ejercicio: estudia. Estudia mucho. Para hacer un plan de parto hay que conocer muy bien todos los términos, lo que implica cada cosa y tener claro lo que quieres y lo que no. Lee otros planes de parto pero no los copies. Contrasta información y elige lo que quieres para tí, eso nadie puede decírtelo. Sólo tienes que tener en cuenta que en los partos en general una intervención suele conducir a otra y a otra y a otra más. Asegúrate de evaluar bien el balance riesgo/beneficio de cada cosa que pidas o dejes de pedir, este balance es particular para cada persona y tú tienes que reflexionar sobre tí misma y tus circunstancias. Haz tu propio plan de parto, personal e intransferible.

Tal vez pienses que el parto es sólo un trámite y tal vez a la larga descubras que es así, pero tienes que tener en cuenta que los partos son parte fundamental de tu sexualidad y por tanto, prevenir, por si acaso al final resulta que te afecta más de lo que pensabas.

¿Os acordaís de aquellos libros que se llamaban “Elige tu propia aventura” en los que según las elecciones que ibas haciendo el final era distinto? Yo siempre acababa en la mazmorra del dragón…¿premonitorio? Tal vez en mi caso, pero no en el tuyo. Porque tú ahora estás a tiempo de mirar hacia delante y ver qué es lo que va a pasar. No seas tonta, no tengas miedo, aprovecha. No hagas como hice yo. Es tu momento.

Nos tienes aquí para cualquier cosa. Felicidades, en poco tiempo vas a ser Mamá.

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