El plan de parto es oficial

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Durante los casi ocho años que llevo metida en esto de los partos y las lactancias la recomendación que más me han hecho, y también la que más he hecho yo, es que si estás embarazada empieces a pensar en tu plan de parto. Un plan de parto, para la que no lo sepa, es un documento con el valor de un Consentimiento Informado, que especifica cuales son tus preferencias para el momento del nacimiento de tu hijo y los momentos posteriores.

Cosas como si deseas que te pongan enema, que te rasuren, si vas a pedir epidural o prefieres otro tipo de técnicas para controlar el dolor, si quieres que a tu hijo le vacunen contra la hepatitis B o no, etc., son las cosas que se ponen en un plan de parto. Al menos las que deberían ponerse y que se ponen en otros países que, hablando en plata, son menos trogloditas en esto de la atención a la mujer.

Pero claro, hablando de trogloditas…hacer un plan de parto hace unos años tenía sus riesgos. El más frecuente era que lo utilizaran como equivalente del Scotex, por decirlo finamente, pero lo peor, como algunas socias de El Parto es Nuestro saben, es que les entrara el miedo. Debe haber pocas cosas más peligrosas en este mundo que alguien con poder y con miedo y por supuesto esto también sirve para los ginecólogos. El miedo a una mujer informada en un paritorio es seguramente una de las peores pesadillas de muchos ginesaurios. No hay más que ver cómo reaccionan.

Para mi dicha – y sobre todo para la vuestra, que yo ya me he cortado la coleta en esto de parir – las chicas de EPEN nos traen por Navidad el regalazo. Algo que como digo ya existe hace años en muchos otros países: un plan de parto tipo publicado por el Ministerio de Sanidad, para que la mujer pueda escoger y el ginecólogo – al menos en la pública – no pueda rechistar. Nos ponemos en situación: una mujer con un plan de parto “oficial” tiene en su poder un papelito que si se incumple puede acabar con el gine en una demanda por negligencia. ¿Mola, eh? Pues sí, mola, porque las demandas por negligencia son la principal causa de la medicina agresiva – que ellos llaman muy irónicamente defensiva – que se practica en los paritorios españoles.

Hace muchos años cuando yo discutía constantemente con quien se me pusiera a tiro también lo hacía con ginecólogos si se cruzaban en mi camino. Y recuerdo que les decía que el problema de las demandas por negligencia es la pescadilla que se muerde la cola. Son los mismos médicos los que hacen los peritajes que ayudan a los jueces a decidir si una actuación es negligente o no. Son ellos los que casi nunca, principalmente por corporativismo, rompen ese círculo de violencia que acaba con un ginecólogo en la cárcel por no practicar una cesárea cuando todos ellos saben que la cesárea no hubiera resuelto nada y que sin embargo empuja a todo el colectivo a realizar cada vez más y más cesáreas, por supuesto innecesarias.

Bien. Ese círculo se está rompiendo. Y nada mejor para ello que estar avalada por el Estado.

Vuestro plan de parto. Podéis descargarlo aquí.

Lo siguiente es concienciar a todas para que lo lleven.

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