Cómo conseguir un parto respetado

respeto

Para conseguir un parto respetado el primer y único truco es respetarte a ti misma. Aparte de eso pueden darse miles de consejos, más o menos acertados, más o menos válidos, dependiendo de ti. Escucharte y entender cuales son tus necesidades es lo principal para que sea donde sea vaya bien. Yo, que tuve un primer parto violento que acabo en cesárea y un segundo parto más respetuoso, que fue por cesárea también, puedo hablar y hablar y hablar de partos hasta quedarme ronca, pero la conclusión siempre es la misma: respeto. En casa, en el hospital, con epidural, a pelo…si tu parto respeta tus necesidades y las de tu hijo siempre será un buen parto. Un buen parto :es aquel que no deja heridas. A mí aún me quedan algunas por curar y para a mayoría de las cosas sólo puedo hablar desde la negación lo que yo hice en mi primer parto, no hay que hacerlo.

Así que creo que no hay mejor forma de contar cómo conseguir un parto respetado que desde la historia de alguien que supo escucharse. Y lo logró. Y encima es mi hermana. Aquí os lo dejo. Sacadle provecho.

Cómo conseguir un parto respetado.

En 2008, cuando me quedé embarazada, la única referencia cercana que tenía sobre lo que era parir era la experiencia de mi hermana. Su experiencia había sido mala, y yo ya tenía mis reservas sobre la atención al parto en España. Fue por eso que desde que el test de embarazo salió positivo, empecé a investigar las alternativas. Tenía en aquella época un seguro privado que sólo me dejaba la posibilidad de que me atendiera el ginecólogo que llevó el embarazo de mi hermana. Ni loca, pensé. Así que después de mucho leer, de participar en las listas de El Parto es Nuestro, de estudiar, informarme, elegí mi ginecólogo. En Madrid las alternativas eran escasas en 2008 y como vivía en un cuarto sin ascensor tuve que deshechas la idea del parto en casa. Al final elegí un gine que había participado activamente en las listas del El Parto es Nuestro y que al parecer era respetuoso 100%

La diferencia entre como llevó mi ginecólogo mi embarazo y como fue la experiencia de mi hermana fue brutal. M embarazo fue perfecto, mi gine me dijo que mi cuerpo era sabio y que estaba preparado para gestar y parir. Me dió plena confianza en mi, nunca me trató como una enferma, ni me regañaba como si fuera una niña boba por ganar peso. Simplemente me hizo disfrutar plenamente de mi embarazo, feliz y confiada en que mi cuerpo sabía crear una nueva vida. Me explicó que parir es natural, siempre que se respete a la mujer y sus deseos en cuanto por ejemplo a la postura o poder moverse durante la dilatación. Me puso un ejemplo, dijo, esto es como cuando te entra un piedra en el zapato, si no te dejan quitarla y te obligan a seguir andando, duele. Pues parir es lo mismo.

Si te dejan que escuches a tu cuerpo, que hagas lo que éste te pida, sin intervención externa, parir es fácil. Duele, sí, a mi por lo menos, pero es lo más impresionante que he hecho nunca.

Y así fue como gracias a mujeres como mi hermana o las chicas de El Parto es Nuestro mi parto fue una experiencia maravillosa e irrepetible. Me sentí respetada, querida, y sobre todo mujer. Mujer capaz de gestar y de parir sin intervenciones. Sabiendo que la ciencia y los avances me ayudarían en caso de que existiera algún problema, pero que mi cuerpo, preparado para parir, desde que existe el mundo, lo haría solo si me dejaban hacerlo. Es esa sabiduría ancestral que no debemos dejar que nos roben.

Es nuestro momento y el de nuestros hijos. Es nuestro parto, no el de médicos o matronas. Y lo tenemos que vivir nosotras.

Foto | storyvillegirl

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