Cesáreas programadas y formación del cerebro

cesáreas programadas

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale añade nuevos datos sobre el coste que supone alterar el mecanismo fisiológico del parto, un mecanismo que se ha ido seleccionando por la naturaleza durante miles de millones de años.

En este caso la cosa va de cesáreas programadas y su influencia sobre algo tan importante como la formación del cerebro. El estudio, realizado en ratones – los modelos animales son bastante útiles a la hora de determinar los procesos biológicos que regulan las funciones vitales, no hay que olvidar que el ser humano es un mamífero, aunque le dé por pensar demasiado – demuestra que las cesáreas programadas alteran las concentraciones de una proteína (UCP2) que juega un papel importante en el desarrollo del cerebro, principalmente en el uso de los ácidos grasos por parte de las neuronas adultas.

Según este estudio, por tanto, las cesáreas programadas afectarían a la función cerebral a largo plazo. En ratones se ha podido comprobar cómo los nacimientos por cesárea programada frente a los nacimientos por parto vaginal influyen en el comportamiento de los animales durante la edad adulta, afectando a la memoria, la orientación en el espacio y la formación de las emociones, además de como todo proceso ligado al estrés perinatal, afectan a la formación del hipocampo.

El coste que esto pueda tener para un ser humano adulto es, y probablemente seguirá siendo durante mucho tiempo, desconocido. Un ser humano no es una rata y afortunadamente existen mecanismos de compensación que disminuyan el efecto de alterar el proceso fisiológico del nacimiento (la lactancia es uno de ellos). Pero estos estudios vienen a demostrar que, aún sin saber cual es el coste real para la humanidad de no nacer como la naturaleza ha diseñado, estas cosas no son inocuas.

Tengo dos hijas, ambas nacidas por cesárea, la segunda de ellas programada en la semana 34. El ser humano es capaz de puentear a la naturaleza cuando ésta falla – que por supuesto lo hace a veces – y mi segunda hija está en el mundo probablemente gracias a una cesárea programada que habrá alterado sus concentraciones de UCP2. Pero hay que ser consciente de que estás pagando un precio.

Programar cesáreas a 21000 dólares y encima erigirse a uno mismo como un héroe me parece hoy todavía un poco más indecente, inmoral y aberrante.

«Las autoridades sanitarias advierten de que nacer por cesárea puede ser malo para la salud de su hijo». Espero que un día no muy lejano TODOS los consentimientos informados que hacen firmar a las parturientas cuando les indican una cesárea – sea del tipo que sea – contengan frases como ésta. Porque ésa es la realidad de la cosa y si bien una mujer – o una pareja – no tiene porqué conocer todas las implicaciones que un nacimiento no fisiológico tiene para su hijo, y por supuesto no tiene porqué tener la capacidad de poder valorarlas en su conjunto, los profesionales médicos deberían ser capaces de asesorar con honradez sobre el asunto. Programar una cesárea porque el ginesaurio de turno quiere irse de vacaciones – la foto de cabecera está elegida con muy mala idea – es, a mi entender, inmoral y casi que empiezo a pensar que con la cantidad de información que se maneja hoy en día, debería constituir un delito de negligencia médica.

Si hay que nacer por cesárea se nace por cesárea, que para eso están. La cuestión es no nacer por cesárea porque sí.

Foto | Ambernectar 13

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