¿Otra máquina que hace ping?

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La Organización Mundial de la Salud no deja de recordarnos que, en cuestión de partos, la consigna es intervenir lo menos posible. Las intervenciones rutinarias producen un efecto cascada que termina, en muchísimos países occidentales, con una tasa de cesáreas desorbitada, que incrementa el riesgo de muerte materno-fetal. Ya vimos el otro día cómo se programan los partos y las cesáreas en la Comunidad Autónoma Andaluza, atendiendo no a motivos médicos, sino a motivos de organización o comodidad de los profesionales.

Entre las prácticas que desaconseja la OMS está la de monitorizar contínuamente el ritmo cardíaco fetal, las correas, o como decían en el Sentido de la Vida de los Monty Phyton, la máquina que hace ping. Esta monitorización contínua incrementa el número de cesáreas que se hacen por miedo y no salva vidas. La atención al parto en muchos países occidentales se basa en una medicina defensiva, en la que el médico interviene antes de que sea necesario por desconfianza con el proceso de parto y miedo a las demandas.

Ahora nos llega un nuevo adelanto que permite a los médicos “predecir” antes de que suceda nada que el parto acabará en cesárea, con lo que se “ahorrará” a la mujer estar muchas horas de trabajo de parto “inncesariamente”. La prueba consiste en un test que detecta ácido láctico en el líduido amniótico.

La cosa sería interesante si no fuera por un par de cuestiones. Total, si van a hacerte una cesárea para qué esperar y estar ahí sufriendo.

El líquido amniótico está dentro de la bolsa en la que vive el bebé y para acceder a él no queda más remedio que romperla o al menos perforarla. La Organización Mundial de la Salud desaconseja totalmente la amniotomía, la rotura artificial de la bolsa de líquido amniótico, ya que aumenta el riesgo de infección.

La otra cuestión es algo más compleja. El ácido láctico se produce cuando un músculo se agota, es el responsable de las agujetas. Las agujetas aparecen cuando el músculo realiza un sobreesfuerzo debido a la falta de combustible, generalmente glucosa y oxígeno. Un músculo agotado no puede funcionar, por lo que, según los investigadores, una concentración de ácido láctico alta en líquido amniótico implicaría que el útero no puede contraerse, ni siquiera colocando una perfusion de oxitocina sintética intravenosa. La cosa tiene su lógica, pero también un pero, uno muy grande.

En Suecia, donde se ha realizado el estudio, las mujeres dan a luz en la posición que desean, nadie las monitoriza de forma contínua y no reciben infusiones de suero glucosado intravenoso, ya que nadie las impide comer y beber durante el trabajo de parto. El análisis se ha probado en este país y otros como Noruega, donde las condiciones de parto son similares. Los países nórdicos son los únicos que en la actualidad cumplen todas las recomendaciones de la OMS para la atención al parto normal y sus tasas de cesáreas son las más bajas del mundo, no superando el 10-15%.

Así pues, en Suecia, un análisis de este tipo servirá probablemente para evitar cesareas innecesarias por falta de progreso en la dilatación – será cuestión de tener paciencia y aceptar que la mujer en concreto va más lento de la media – y también evitará trabajos de parto muy prolongados cuando la cosa ya no tenga remedio. Hay que tener en cuenta que lo que los suecos consideran un trabajo de parto prolongado no se corresponde en la mayoría de los casos con lo que en países como España se considera trabajo de parto prolongado.

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En España, las mujeres reciben una vía intravenosa con suero glucosado o glucosalino nada más entrar por la puerta en la gran mayoría de los casos. Se les impide comer. Se las enchufa a la máquina que hace ping de forma continuada, muchas veces incluso con la amenaza soterrada de “si te mueves perdemos la señal y a tu hijo le pasa algo malo”. Las mujeres en España aún paren en posición de litotomía, acostadas sobre la espalada. En esa postura en la que te han dicho una y mil veces que no duermas durante el embarazo porque el peso de tu propio útero comprime la vena cava y dificulta la oxigenación tanto del bebé como del propio útero. Así pasan muchas mujeres gran parte del periodo de dilatación y todo el expulsivo.

En España, si la cosa no cambia, nuestros músculos uterinos se quedarán sin oxígeno y sin energía mucho antes que los úteros de las suecas. Y por eso esta nueva máquina que hace ping, me da mal fario.

El modo en que se nace, si el parto se ha producido por vía vaginal o por cesárea, si ha sido traumático o no, incide en la salud futura de nuestros hijos. Habrá que mirar muy de cerca éste nuevo método.

Gracias, Caro, por compartirlo.

Vía | Midwifery Today

Foto Cabecera | Gregory Allen

Fotos | Madaise

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3 Comentarios

  1. Amor Maternal 2 septiembre 2010

    Estoy de acuerdo contigo, Irene…

    Para hacer un estudio cuyos resultados puedan ser extrapolados por ejemplo a otro país, deben hacerse en condiciones similares. Me refiero a lo que comentas de cuándo se considera que un trabajo de parto ha sido demasiado largo en España o en Suecia por ejemplo… y así muchos parámetros que usan puntos de referencia diferentes. Además, ¿por qué someter a la parturienta a un procedimiento traumático más? La idea en principio me parece interesante, pero demasiado invasivo el método…

    Un abrazo y gracias por mantenernos informadas 😉

    Louma

  2. Salvi 2 septiembre 2010

    Que razón ahí en todo el escrito. Para mi siguiente parto, lo tengo muy claro. “NADA” de pinchazos ni posturas inecesarias para parir. El parto es MIO y yo decido como quiero que sea si todo va bien.

  3. Caro 2 septiembre 2010

    Has hecho el mismito razonamiento que mi marido, Irene (mi otro “experto” ;))

    Porque, efectivamente, los entornos del parto no son comparables. En un entorno respetuoso con la fisiología del parto, la mujer habrá podido comer y beber lo que le haya apetecido, y adoptar las posturas que sienta más cómodas en cada momento. No se le habrá metido oxitocina en vena nada más entrar por el hospital ‘porque sí’, con lo cual el músculo de su útero tendrá una razón menos para estar extenuado por el esfuerzo artificial que provoca.

    La cuestión, para mí, más que si ese test es necesario (en Suecia puede, pero aquí no sé) es qué podríamos hacer para que los niveles de ácido láctico no superasen el límite de ‘dar positivo’ para una cesárea. Y después de haber hecho todas esas cosas, entonces ya hablaremos del test. En España, tal y como está planteado el parto, el dichoso test sólo serviría como una ‘prueba’ más que los médicos puedan tirar a la cara de una mujer ‘ves? lo pone aquí, no puedes parir, tu ácido láctico está por las nubes, a saber lo que habrás estado haciendo’ :(((((((

    Pues eso, que el invento puede que sea genial en el entorno apropiado, pues evitará sufrimientos innecesarios a lo que no tenga vuelta de hoja. Pero el entorno apropiado sigue estando a miles de kilómetros de aquí.

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