Una nueva ley permitirá a las madres de Michigan amamantar en público

Increíble pero cierto, comer o beber en público no es todavía un derecho en algunos estados de EEUU. Al menos no debe serlo si no tienes más de …mmm, pongamos 16 años, o no comes o bebes directamente de un bote de plástico – estará prohibido beber en público agua de las fuentes públicas, supongo.

Bromas aparte, con esta ley se pretende acabar con ciertas ambigüedades o situaciones de indefensión de las madres lactantes. Ahora si un hostelero de Michigan informa a una mamá que amamanta a su hijo en un restaurante de que tiene que irse a “hacer eso” al cuarto de baño, la mamá puede responderle tranquilamente que la ley permite a su hijo comer donde y cuando quiera. Michigan era hasta la fecha uno de los siete estados que no permiten a las mujeres amamantar en público. Explícitamente, entiendo.

La foto, como es obvio, no está tomada en Detroit. En España las mujeres pueden amamantar donde quieran. El derecho de admisión no permite echar a una mujer de ningún local o recinto por el simple hecho de que esté amamantando. Ni siquiera pueden obligarte a utilizar una sala de lactancia aunque el establecimiento disponga de una. Las salas de lactancia son para facilitar a las madres lactantes la tarea de alimentar a sus hijos si así lo desean, no para escondernos como si estuvieramos haciendo algo malo o desagradable a la vista.

Sin embargo y aunque la ley nos proteja, las madres y los bebés lactantes aún somos objeto de todo tipo de comportamientos extravagantes cuando amamantamos en público. Y digo extravagantes por no decir simplemente descorteses, porque todo el mundo sabe que mirar fíjamente a alguien que está comiendo es de mala educación. O cualquier otro epíteto que se os ocurra y que sirva para calificar a alguien que te mira de medio lado y te dice “qué asco”. Y es que el pecho femenino se ha convertido en mero objeto de fetiche, con tantas connotaciones sexuales que mucha gente olvida cual es su función principal.

Tendrás que acostumbrarte a que, como mínimo, hagan eso: mirarte. Pero puedes estar tranquila: aunque no lleves ningún tipo especial de ropa para dar el pecho, ni un arrullito donde ocultar a tu bebé, aunque lo hagas de forma automática y sin acordarte de si te están mirando o no -y acabarás haciéndolo, una de las ventajas de la lactancia materna es que siempre está preparada y lista para tomar, lo que ahorra mucho trabajo-  no te preocupes, no se ve nada.

Y si eres muy pudorosa siempre puedes optar por alguna técnica de distracción, como lo mencionado más arriba o mejor, arrojar  billetes de 500 euros a una distancia de 10 metros de tu pequeño comilón. Seguro que entonces nadie se fija en vosotros, que aunque tiren más que dos carretas, siempre hay prioridades.

En cuanto a la noticia, de momento seamos precavidos, que la ley aún no ha sido aprobada.

Vía | clickondetroit

Más información | Foto premiada en el Concurso de Fotográfico de  Lactancia Materna del Hospital Marina Alta de Denia en el año 2004.

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