Una de células madre

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Hace años que se habla de las células madre como el último milagro de la ciencia. Conseguir, cultivar y usar células madre se ha convertido en uno de los objetivos principales de numerosas empresas de I+D biotecnológico y la conservación de células madre fetales, concretamente del cordón umbilical, es un negocio pujante.

Las células madre, en lenguaje llano, son células sin especializar por lo que pueden “convertirse” en células de otros tejidos. Esto, a largo plazo, puede servir para regenerar tejidos enfermos o curar ciertas patologías. Por supuesto las células madre embrionarias son las más cotizadas, puesto que pueden convertirse en cualquier otro tipo de célula.

Y ahora vamos a la paradoja. Para recoger las células madre del cordón umbilical del bebé y guardarlas hay que pinzar el cordón precozmente. Es cierto que el cordón siempre o casi siempre se pinza mucho antes de que deje de latir, pero esta práctica médica es, además de obsoleta – ya el abuelo de Darwin se preguntaba por qué – contraproducente. Y contradictoria.

Más allá de los problemas que puedan surgir del pinzamiento precoz del cordón umbilical, muchos de los cuales probablemente aún se desconocen, resulta absurdo pinzar el cordón para recolectar las células madre que están siendo transferidas directa y naturalmente a través de ese propio cordón. Porque si están ahí y se pueden recoger también están pasando al bebé. Sin complicaciones y gratis.

Como siempre interferir con la naturaleza está bien cuando la naturaleza falla, pero hacerlo en procesos fisiológicos seleccionados por la evolución a través de millones de años puede ser un riesgo. ¿Dónde van esas células madre que se transfieren al bebé por medio del cordón umbilical? ¿Le sirven para algo en el futuro? ¿Qué pasa si no le llegan porque el cordón se ha pinzado antes de tiempo? Preguntas tontas, con respuestas complejas.

Por cierto, existen también células madre embrionarias en muchos tejidos maternos, como el corazón, la médula o incluso el cerebro. Por supuesto en sangre. Las madres somos lo que se conoce como microquimeras, guardamos memoria de cada uno de nuestros embarazos en nuestros tejidos en forma de células. Existen también células madre en la sangre menstrual. Y como ya se sabe desde 2007 también en la leche materna. Células madre embrionarias. Ahí es nada.

La investigación científica ha conseguido mejorar la calidad de vida de mucha gente, la medicina salva vidas, pero ya va siendo hora de que nos centremos, que todo cuesta mucho dinero. Proteger el proceso natural de parto y crianza debería ser una prioridad y a partir de ahí ya se puede investigar para arreglar todas las desviaciones, que por supuesto las hay. Sin responder a las preguntas tontas toda investigación parte de malos cimientos. Y eso es así.

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