Regala vida.

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Aunque la noticia ya es antigua, merece un comentario especial. El síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL) es una de esas tragedias inexplicables que suceden a veces en la vida. Ocurre que, repentinamente, un bebé que en apariencia era sano, muere mientras duerme sin que los estudios posteriores puedan determinar el porqué. Simplemente deja de respirar.

La muerte súbita se descubrió allá por el siglo XVII, cuando la mortandad infantil era tan alta que la Iglesia, sospechando que la causa real de la muerte de bebés que dormían con los padres era de hecho puro infanticidio, prohibió el colecho (término que no existe en castellano pero que es ampliamente utilizado en el mundillo de la crianza y que no significa más que compartir cama con el bebé), e instauró la costumbre de la cuna. Es por ello que en sus inicios el SMSL se denominó “muerte en la cuna“, ya que a pesar de las precauciones para impedir que los padres ahogasen a su prole mientras dormían, algunos niños seguían inexplicablemente muriendo.

En la actualidad, las causas del SMSL siguen siendo desconocidas. Se sabe, por ejemplo, que el riesgo aumenta si el bebé duerme boca abajo o si la temperatura de la habitación es muy alta o el bebé está muy abrigado. El riesgo también aumenta si la madre fuma o ha fumado durante el embarazo. Y es mucho mayor en prematuros o bebés de bajo peso.

Se piensa que el SMSL se debe a una inmadurez del sistema nervioso y hay quién lo asocia al estrés, opinión que humildemente comparto. Algunos estudios sugieren que el riesgo disminuye con la succión no nutritiva, por lo que se ha llegado a recomendar el uso de chupetes, con el consiguiente enfado de las Comisiones y expertos en lactancia materna.

Se sabe también que el síndrome es desconocido en aquellos países en los que dormir con el bebé es una costumbre aún conservada. Y, como dice Laura Gutman, psicóloga y experta en lactancia, nunca un bebé ha muerto por causas inexplicables mientras dormía en brazos de una persona maternante.

Los defensores de la lactancia materna siempre habían incluído en sus argumentos el hecho de que aparentemente dar el pecho reducía el riesgo de muerte súbita del lactante, pero los estudios eran pocos y la presión mucha. Desde hace un par de años pueden hacerlo con pruebas científicas: tomar leche materna reduce el riesgo de SMSL a la mitad.

Hoy, otro estudio realizado en la Universidad de Virginia concluye que el riesgo cuando el bebé es amamantado a demanda y en exclusiva (dos conceptos que al principio aparecen indivisibles) puede reducirse hasta en un 73%

Acudir al cuarto de tu hijo para ver si respira es uno de esos comportamientos que la sociedad califica como neuróticos y que sin embargo, creo que practican el 90% de las madres del primer mundo (la estadística es mía, puede que las locas seamos incluso más). A la luz de los nuevos datos es posible hacer un pequeñito salto a conclusiones: cuando acudimos tanto a comprobar si nuestro bebé sigue respirando es porque nuestro cuerpo, nuestro instinto no están diciendo que algo puede ir mal. No sólo dar el pecho ayuda, recordemos que el colecho permite mejores lactancias maternas y desde luego, cuando duermes con tus hijos no te pasas las noches paseando arriba y abajo para ver si siguen vivos. Cualquier madre podrá decir que “sabe” cuando algo no va bien, aunque esté dormida.

Sólo por estos motivos, cualquier esfuerzo que se haga por fomentar la práctica de la lactancia materna y de otros estilos de crianza que tienen el beneficio de reducir el estrés, como el colecho, tiene un valor incalculable.

El estudio está avalado por otros expertos que no han tomado parte en él (lo que se llama peer review). En palabras de Peter Kinderman, profesor de psicología clínica en la universidad de Liverpool.

“La vinculación positiva entre los padres y el niño es fantástica para ayudar al desarrollo. Este [estudio] trae mayores evidencias de la importancia de la lactancia y del apego mamá-bebé, no sólo para la salud física, sino también para el desarrollo piscológico del niño”

El estudio ha sido publicado en la revista Pediatrics, la revista de la Academia America de Pediatría. Una de las mejores fuentes de conocimiento científico sobre infancia del mundo, si no la mejor.

Sólo por esto, dar el pecho ya merece la pena. Dale teta a tu bebé, puedes estar regalándole la vida.

Foto | Angelus Works

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