Lactancia y trabajo e información

lactancia materna
Un montón de lactancias se pierden cuando la madre debe reincorporarse al trabajo, después de nuestras exiguas 16 semanas de baja maternal, cuando el bebé es aún pequeñísimo, la alimentación complementaria no está aconsejada y encima coincidiendo con épocas clave en esto del amamantamiento, como son las crisis de crecimiento o justo en el momento en el que la lactancia se ha establecido y el niño vacía unos pechos que ya no acumulan leche como antes en tiempos récord.

Con falta de información mantener la confianza es imposible, más en un entorno que recuerda constantemente a las mujeres lo imperfecto de nuestros cuerpos, con estrías, celulitis y que muchas veces ni siquiera fueron capaces de parir. ¿Cómo voy a poder dar el pecho si mi cuerpo es un desastre? Y es que al final todo conduce a lo mismo: el desempoderamiento de las madres, que es el primer paso para mantener el círculo vicioso que permite que cada generación esté más sometida que la anterior.

Si a esto añadimos que la información “oficial” cercana, la que nos dan los pediatras o las vecinas, gente próxima en la que solemos confiar casi a ciegas, es generalmente incorrecta, el desastre está servido. Y es una pena. Es una pena porque la experiencia de amamantar a tu hijo mejora con la edad. Después de los primeros meses, cuando ya se te han quitado los agobios de mi leche no alimenta-mi leche no engorda-no voy a tener leche y cuando la díada lactante mamá-bebé está ya rodando sola, la lactancia, ya sin miedo, se convierte en puro deleite, sensual, divertido, empoderante. Nunca me vi más guapa que cuando daba teta, nunca me he sentido tan capaz, tan consciente de mi cuerpo, de su capacidad, tan orgullosa.

Encontrar información en internet es fácil, pero hay que saber buscar. Afortunadamente para muchas ahora es mucho más sencillo que cuando nació mi primera hija. Pero aún así hay que andar con ojo.

Hoy, gracias a la consulta privada de una mamá que empieza a trabajar ya, os dejo a todas las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría para conseguir mantener las lactancias en el trabajo. Sin olvidar que tenemos el derecho de proteger nuestras lactancias y así lo recoge la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que se puede pelear por bajas maternales más largas porque dar el pecho es un derecho, si tienes que ir a trabajar y quieres seguir dando teta, es muy fácil. Sólo necesitas un extractor, unos pocos consejos prácticos y mucha confianza en ti. A la larga todo el esfuerzo viene de vuelta. Porque quien consigue dar teta en malas condiciones después tiene enormes motivos para sentirse bien consigo misma.

Preguntas frecuentes sobre lactancia y trabajo.

Protocolo para la alimentación con LM en escuelas infantiles.

Espero que sean útiles.

Foto | David Leo Veskler

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