Lactancia materna en prematuros

lactancia en prematuros

A lo largo de estos años ya he hablado más de una vez en el blog sobre la importancia de la lactancia materna en prematuros. Si la leche de madre es buena para todos los bebés, para los prematuros puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, o al menos entre una vida sana y otra llena de problemas.

Cuando das teta te estás haciendo el mejor regalo del mundo: facilitar el vínculo con tu hijo, reducir tu propio estrés y mejorar no sólo tus capacidades como madre sino sobre todo la percepción que tienes de ellas y de ti misma.

Tener un hijo prematuro es un duro golpe y como siempre las madres nos culpamos. El montón de emociones feas que se sienten en una UCIN van desapareciendo por el simple hecho de conseguir dar la teta. Y se acaban sustituyendo por orgullo. Empoderamiento lo llaman ahora.

Todo esto, por supuesto, redunda en el bienestar de tu hijo, en sus probabilidades de sobrevivir y sobre todo en su capacidad de recuperación con el mínimo de secuelas tanto físicas como psicológicas. Y por tanto en toda su vida y también en la tuya.

Hoy os dejo un texto sobre el tema de la lactancia en prematuros de Alba Padró, asesora de lactancia e IBCLC, que una amiga me ha pasado vía FaceBook, pero también quería recordaros mi experiencia personal. Amamantar a un prematuro no es fácil, pero es posible conseguirlo.

Tras el nacimiento de mi segunda hija, Lara, con 34 semanas de gestación y 1,100 kg de peso, tras todos sus ingresos y mis cuatro años de lactancia materna, puedo decir que dar teta a un prematuro es posible y no sólo eso, sino que se acaba convirtiendo en la cosa más importante, más bonita, que has hecho en tu vida.

Sólo hay que ser tozuda. Buscar información y apoyo. Y no hacerle caso al miedo.

Y no os podéis imaginar lo guapa, lo fuerte que te ves después.

Foto | Jerry

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