La anestesia epidural interfiere con la lactancia

recién nacido

Sí, cuando era jovencita yo también creía que la epidural era la panacea, el milagro de la ciencia que venía a acabar de una vez por todas con la maldición bíblica del dolor en el parto. “Parirás a tus hijos con dolor” dice el Génesis lo que nos hace pensar en si no hubo una época en que el dolor no estaba necesariamente asociado al parto, aunque esto es otra historia que algún día trataré de contar.

Imagino que no es necesario describir lo que es una epidural, la mayor parte de las mujeres que hemos parido (por una u otra vía) hemos recibido este tipo de anestesia. La anestesia o analgesia epidural o peridural es, según el consenso científico, la mejor elección en caso de cesárea, tanto programada como urgente, ya que permite a la madre estar consciente en el momento en que nace su bebé y tiene menos efectos secundarios. Aunque, como todo, esto también depende de tus preferencias y tampoco es raro que una madre solicite anestesia general en caso de cesárea – sobre todo si no es la primera, estar consciente mientras te abren el útero no es una experiencia demasiado gratificante y más si en ese momento estás pensando que existe algún problema relacionado con tu hijo.

Pero, como todos los medicamentos, las anestesia epidural tiene sus contraindicaciones y riesgos. La más importante es que según la literatura científica puede estar relacionada con partos más largos y partos distócicos (que se complican, partos instrumentales, distocias de presentación…), aunque algunos de estos problemas pueden solucionarse con la walking-epidural, que permite a la madre permanecer de pie e incluso deambular durante la fase de dilatación, pero que no está disponible siempre, ya que requiere un mayor control por parte del anestesista.

Se sabe muy poco sobre el efecto de la anestesia epidural sobre el bebé. Sí se sabe que los medicamentos anestésicos que se inyectan son capaces de atravesar la placenta y alcanzan por tanto el torrente sanguíneo fetal. Una de las consecuencias de esto es que los bebés cuyas madres han recibido epidurales nacen menos despiertos, adormilados, lo que indica que el anestésico atraviesa también la barrera protectora del cerebro del bebé – barrera hematoencefálica. Y aquí es dónde se ve afectada la lactancia y puede que otras cosas que aún desconozcamos.

Durante la última, ultimísima fase del parto, tanto mama como bebé, que están inundados de hormonas asociadas al placer (oxitocina y endorfinas) sufren una descarga importante de adrenalina. Justo al final. Michel Odent lo ha asociado con lo que él denomina “reflejo de eyección materno-fetal”, una serie de movimientos reflejos (no conscientes) que hacen que la madre se incorpore casi violentamente y el bebé salga de forma rápida – así al menos lo describe Odent. Este reflejo, y según también Michel Odent, prácticamente no puede observarse en los partos hospitalarios, donde los niveles de adrenalina permanecen muy altos durante todo el trabajo de parto. Por supuesto este reflejo no se produce si la madre está anestesiada.

La adrenalina es fundamental para que el bebé establezca la respiración aérea. Según los expertos, contribuye a cerrar el ductus arterioso y permite que los bebés nazcan muy despiertos.

Para los expertos este estado de consciencia es fundamental a la hora de establecer la lactancia materna. El bebé, en un estado de alerta, repta por el cuerpo de la madre y él solito es capaz de alcanzar el pezón, guiado por el olfato y por el color más oscuro de la areola. Según los expertos en lactancia si el primer enganche se produce así los problemas derivados de mal agarre disminuyen, el primer enganche siempre se hace bien.

Un equipo de médicos australianos ha confirmado que la epidural, que produce bebés que nacen en un estado más aletargado, está relacionada con mayores índices de fracaso de la lactancia. Un estudio realizado en la Universidad de Sidney, concluye que las madres que habían recibido anestesia epidural durante el parto tenían más probabilidades de sufrir lactancias difíciles (grietas, mastitis, menor cantidad de leche, etc) y que eran más susceptibles de abandonar antes la lactancia que aquellas que habían optado por otro tipo de métodos para controlar el dolor.

No hay que olvidar que, aunque en los hospitales españoles en general el único método disponible para aliviar el dolor del parto es la epidural (y encima no en todos los casos), existen otras alternativas, menos invasivas y con menos efectos secundarios. Es obvio que una bañera llena de agua tal vez no te deje como una rosa, pero también es obvio que el agua es menos peligrosa para ti y para tu bebé que cualquier tipo de medicamento.

¿Usásteis epidural? ¿Os ofrecieron otro tipo de sistemas para aliviar el dolor? ¿Tuvisteis problemas con vuestras lactancias? Contadnos vuestras experiencias.

Foto | jonny hunter

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4 Comentarios

  1. Sara 4 mayo 2011

    Tal y como os comenté en mi parto, que lo publicasteis, me pusieron la epidural 2 veces, y no me hizo efecto ninguna de las 2. Mi hija nació muy espabilada, no he tenido ningún problema con la lactancia y de hecho tiene 8 meses y sigue dándole a la teta, y por mucho tiempo, espero.
    Supongo que estos efectos comentados de la epidural no serán muy generales, yo creo que el éxito en la lactancia viene dado por otros factores.
    Aunque si que es verdad que tiene sus riesgos y me hace mucha gracias porque, si no te has informado de ellos por tu cuenta antes del parto, en pleno parto te dan una hojita con los riesgos para que te los leas y lo firmes, sí en un momento en el que no piensas nada más que en ver a tu bebé y en que pare el dolor te dan para que “leas”. En fin, hay cosas que aún deben cambiar.

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