Día Mundial de la Atención Primaria

pediatras

Todo el mundo sabe lo que es la Atención Primaria. Médicos de cabecera, enfermeras, practicantes, pediatras, matronas…la atención primaria es la base de la Sanidad española, el eje en el que debería sostenerse nuestra salud. El médico de familia, el pediatra, profesionales especializados en saber un poco de todo lo más común, capacitados para derivar los casos complejos y para asesorar de una forma integral a los pacientes. Para mí, la especialidad de médico en atención primaria es a la vez, la más difícil y la más vocacional.

Hoy me toca romper una lanza a favor de los pediatras, esos a los que muchas veces criticamos porque nos han diagnosticado “otro virus” o nos recetan leche de bote a la menor dificultad.

No sé si habéis pasado mucho por el centro de salud. Con un poco de suerte lo normal es que los niños vayan al pediatra para las revisiones del niño sano, con algún catarro, las vacunas y poco más. El primer año de Lara nos lo pasamos en el ambulatorio. Consultas masificadas, escasez de profesionales, esperas interminables, niños malitos tosiendo por cualquier esquina…yo siempre tenía la sensación de que ir al pediatra era como poco “poco saludable” ¿cómo se puede visitar a un bebé en 5 minutos de consulta? Sólo quitándole la ropa y los pañales ya has tardado más.

En España tenemos un buen sistena de salud. Pero la atención primaria no se cuida, nada. La cuestión de la lactancia es un tema especial. Si no se invierte en formación para pediatras ¿cómo se pretende que los pediatras sepan de lactancia? Las campañas de lactancia materna patrocinadas por las consejerías de salud están muy bien, pero mi intuición me dice que son puro marketing.

Cargar las tintas contra los pediatras cuando fracasa una lactancia materna es muy fácil y, en ocasiones, seguramente sea hasta un poco justo – mi pediatra particular odia la lactancia materna, seguramente porque a ella misma “se le retiró la leche a los tres meses”. En temas de salud infantil, sobre todo en los referidos al niño sano, típicas cuestiones de crianza, es muy fácil incurrir en subjetividades. Los pediatras también han sido hijos y muchos también son padres y por eso lo mejor es no discutir.

Si tienes problemas con la lactancia y tu pediatra no sabe resolverlos, no te ofusques. Existe mucha información disponible y grupos de apoyo que están especializados en eso y por tanto saben más. Nadie se hace mala sangre cuando el médico de familia te manda al cardiólogo. Pues nadie debería hacerse mala sangre si se necesita recurrir a un experto en lactancia.

Mis lactancias no han fracasado, a pesar de mi pediatra. Los buenos médicos no se asustan cuando se encuentran con un paciente informado y seguro, al contrario. Y como padres, informarse es nuestro deber. Eso sí, hay que tener cuidado con las fuentes, no todas son fiables. Mi pediatra no me quiere mucho, porque de lactancia sé bastante más que ella (aunque sólo sea por mi experiencia personal) pero eso a mí me importa bien poco. Yo voy al pediatra cuando las niñas están enfermas, cuando están sanas ya me encargo yo de ellas.

Nos toca a nosotros, como usuarios, exigir que la atención primaria sea excelente, que los profesionales puedan trabajar y en su caso que se contrate a expertos en lactancia en los centros de salud. Que los hay.

Y cuando un pediatra dice que es “un virus”, es porque es un virus. Sí. Otra vez.

Foto | tandemracer

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