Dar el pecho es tu derecho

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La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra en Europa en octubre, adoptando el lema de agosto, pero trasladado a este mes porque en agosto Europa está de vacaciones. Vale, ni yo sé explicarlo muy bien. El caso es que si estáis dispuestas a hacer una tetada en público para reivindicar nuestro derecho a amamantar, es esta semana cuando hay que hacerlo. Aunque dar teta en la playa o en cualquier sitio, en cualquier época del año ya hace mucho.

Como en Ser Mamás tuvimos nuestra Semana Mundial de la lactancia durante el mes de vacaciones, tampoco vamos a incidir tanto sobre el tema. Aunque no me resisto a hacer un post, reivindicativo, claro.

A estas alturas ya sabréis que soy una lactivista, una fundamentalista de la teta. Defiendo la lactancia materna en cualquier parte, en cualquier momento, a veces no necesito ni que se me de pie. No voy a volver a relatar todas las ventajas, tanto físicas como emocionales, que la lactancia tiene para bebé y mamá. Hay quién incluso la vende con el argumento de que es ecológica, lo cual, por otra parte es cierto.

Me acosté el fin de semana con la noticia de que Bruselas considera la ley española que permite la hora de lactancia a las madres como discriminatoria frente a los padres. La noticia, con tal titular, sigue corriendo hoy por la red. El titular, malintencionado donde los haya: el cuerpo de la noticia se refiere simplemente a la discriminación de los maridos de mujeres que trabajan por cuenta propia, al no tener derecho a que sus mujeres les “cedan” su hora de lactancia, principalmente porque ellas tampoco disfrutan de ese derecho.

La lactancia materna es un derecho de género. Y es un derecho de género porque forma parte de tu sexualidad. Es muy probable que todas aquellas que aún no han sido madres, e incluso aquellas madres que no hayan tenido lactancias exitosas, que hayan abandonado tras una lucha más o menos dura consigo mismas, no lo crean, pero creedme: llevo casi seis años consecutivos dando el pecho y lo sé.

Y la sociedad también lo sabe, desde hace tiempo. Hace siglos, contratar una nodriza que te permitiera “descargarte” del deber de amamantar a tu hijo era el objetivo de las clases bajas, porque era la moda entre las clases altas. De esta forma la mujer podía estar de nuevo disponible para el sexo y en aquellas, épocas, por consiguiente estaba de nuevo disponible para la procreación.

El ciclo sexual femenino no acaba tras el coito. Es muy probable que en épocas futuras los estudios revelen cada vez más que esto es similar para los hombres, aunque obviamente no tan evidente. Embarazo, parto y puerperio, incluyendo la lactancia y la crianza de los hijos, es parte de la sexualidad de todos los mamíferos, y nosotros, los humanos, no somos diferentes a ellos, aunque tratemos por todos los medios racionales de alejarnos.

No promover la lactancia, poner obstáculos y trabas para su realización, es, por tanto, discriminación sexual. Y aunque tú no lo hayas vivido así, o ni siquiera te plantees vivirlo de esta manera, tienes que ser consciente. No importa que no dieras teta, puedes luchar por tus derechos, aunque luego no los ejerzas.

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5 Comentarios

  1. Elena 4 octubre 2010

    Excelente artículo Irene.
    La Lactancia Materna es un derecho del bebé y un derecho de la madre. Las políticas públicas de sanidad deberían estar todas enfocadas a posibilitarle ese derecho a todas las madres y bebés. Son muy pocas las madres que realmente no pueden amamantar, el problema está en que son muchas las que no se creen capacitadas o les hacen pensar que no lo están. Hay que cortar ya este círculo vicioso de desinformación y descrédito.
    Elena

  2. Ileana 4 octubre 2010

    Muy bueno, Irene!!!

    La lactancia materna es un derecho. Y como tal hay que luchar por él.

    La que siga a estas alturas sin querer amamantar, es muy libre de hacerlo. Nada ni nadie se lo impide.

    Pero hay que garantizar el derecho a todas las madres que quieran hacerlo, haciéndolo compatible con el resto de sus derechos a la no discriminación.

  3. ondine 4 octubre 2010

    Muchas gracias por este articulo, llevo casi 1 ano amamantando en pura felicidad para mi y para Félix!! Y lo hago en todas partes cuando el nene pide y a veces en esos momentos pienso en todas las mujeres que se dan el derecho de hacerlo, y espero ser un ejemplo para las que todavia no se lo dan, mi hijo no sabe lo que es un biberon aunque yo no tenga nada contra los biberones ni contra las mujeres que los utilizan, que esté claro!! Un abrazo a todas

  4. Jordi 4 octubre 2010

    Artículo 39.2 de la Constitución Española:

    “Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos,
    iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres,
    cualquiera que sea su estado civil.”

    ¡Aaargh!¡Aquí no habla de los padres!

    Entonces… ¿La Constitución también es discriminatoria?
    😉
    Saludos.

  5. Nebetawy 9 octubre 2010

    Muy bueno, así es como deberían verlo, como un derecho. A mí también me han llamado activista de la teta, y bueno, pensándolo bien lo soy. Hay gente que se ofende porque hagamos tetadas públicas, que dicen que si es algo tan natural, ¿para qué tenemos que juntarnos unas cuantas y convertirlo en un acontecimiento? En fin, pues si no lo hacemos nosotras no sé quién. Ya se encargan los medios de promocionar los biberones y de convertirlos en la norma, y no sólo los anuncios de leche de continuación, es lo que vemos en las pelis, en los muñecos de bebés con los que juegan nuestras hijas… pues a ver si no es para reivindicar la teta. Si no llegaría un momento que nos olvidaríamos de para qué sirven.

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