Consejos para conservar la leche materna a la hora de incorporarte al trabajo

Consejos para conservar la leche materna a la hora de incorporarte al trabajo

Existen muchas situaciones en las que es necesario extraer y conservar la leche materna: Problemas de ingurgitación, ingreso hospitalario del bebé, etc. En cualquier caso, uno de los motivos más frecuentes es la incorporación de la madre al trabajo y su deseo de seguir alimentando a su bebé con leche materna.

Si has tomando esta decisión, el principal objetivo será continuar manteniendo una buena producción de leche para poder seguir alimentando a tu hijo con leche materna. Una vez extraída podrás dársela con cucharita, en vasito, en biberón o bien utilizarla para preparar papillas.

Cada vez son más las madres que optan por prolongar la lactancia materna, pero desgraciadamente muchas de ellas acaban interrumpiéndola al volver al trabajo. Una buena información, confianza en ti misma y mucho apoyo serán necesarios para que sigas adelante con tu plan.

¿Qué debes saber antes de empezar?

- El reflejo de extracción de la leche mejora con la liberación de una hormona (la oxitocina) que se segrega en mayor cantidad si estás al lado de tu bebé, miras una foto suya, etc.

- Antes de extraerte leche sería recomendable que realices un suave masaje en ambos pechos arrastrando suavemente las yemas de los dedos haciendo movimientos circulares desde la periferia de la mama hacia el pezón.

- Una forma de ayudarte a extraer leche de forma más efectiva es que la recojas de un pecho mientras le das el otro a tu bebé.

- Antes de comenzar a extraerte la leche lávate las manos con agua y jabón.

- Puedes hacer uso de un extractor eléctrico o sacar la leche de forma manual. Depende de lo que te resulte más cómodo y práctico. Si la separación de tu bebé es prolongada los sacaleches manuales o eléctricos suelen ser más efectivos.

- Procura extraer y guardar la leche en pequeñas cantidades. Siempre es mejor hacer uso de varios recipientes que tener que deshacerte de leche que no has podido emplear.

- Al igual que ocurría con la lactancia materna a demanda, necesitarás armarte de paciencia y entrega si quieres continuar con una adecuada producción de leche.

- La homeopatía es una alternativa para continuar teniendo una secreción láctea abundante. Los medicamentos homeopáticos no sólo te ayudarán en aspectos relacionados con la producción sino que te aliviarán la ansiedad que muchas veces produce la reincorporación a la vida laboral, motivo también relacionado de forma indirecta con una posible disminución en la producción de leche.

¿Qué tipo de envases puedo utilizar?

Puedes guardar la leche en envases de plástico o vidrio siempre que sean aptos para alimentos. También resultan muy cómodas las bolsas de almacenamiento de la leche por lo poco que ocupan y lo prácticas que son.

¿Cómo puedo transportar la leche?

Una vez extraída la leche en tu trabajo, o en cualquier otro sitio que requiera llevarla después a casa, lo mejor es hacerlo en una neverita, ya que la leche debe mantenerse refrigerada. Cuanto más refrigerada esté y menos cambios de temperatura sufra, mejor.

Una vez llegues a casa, sácala e introdúcela en la nevera o en el congelador.

¿Cómo la conservo?

  • Utiliza recipientes de plástico o vidrio o bien las bolsas específicas de las que hemos hablado anteriormente. Procura que tengan una tapa que cierre de forma eficaz y que sean de uso preferiblemente alimentario.
  • Cuando la vayas a guardar hazlo en pequeñas cantidades, pues deberás deshacerte de la leche que acabe tomando tu bebé.
  • Etiqueta cada uno de los envases donde guardes la leche anotando la fecha y hora de la extracción.
  • Consume primero la leche que sacaste antes, es decir, la más antigua.

¿Cómo la caliento y cómo la descongelo?

Para calentarla…

  • Puedes poner el recipiente de leche bajo agua corriente tibia o sumergiéndolo en un recipiente que contenga agua tibia.
  • Nunca dejes que el agua empiece a hervir
  • No uses el microondas para calentarla.

Para descongelarla…

  • Puedes descongelarla rápidamente tras sacarla del congelador. Sumerge el recipiente con leche en agua previamente calentada (nunca calentándola directamente bajo el fuego) o poniendo el recipiente con leche bajo el chorro de agua fría, graduando poco a poco la temperatura del agua hasta que esté templada.
  • También puedes sacarla del congelador el día de antes y dejar que se vaya descongelando progresivamente en la nevera
  • Después de descongelarla, agítala suavemente para que se reparta bien la grasa que contiene la leche

¡No olvides comprobar la temperatura de la leche sobre tu muñeca antes de dársela a tu bebé! La leche no debe estar excesivamente caliente sino a temperatura ambiente.

¿Cambiará mucho el sabor de la leche haciéndolo de esta manera?

En ocasiones, la leche descongelada huele a rancia. Debido a la congelación la estructura de la grasa que contiene la leche cambia un poco, afectando al olor de la leche.

Algunos bebés rechazan al comienzo esta leche, pero generalmente la aceptan bien desde el principio o al acostumbrarse, sin que esto afecte a que puedas continuar dándole tu propia leche.

Para evitar al máximo este cambio lo mejor es que congeles rápidamente la leche tras la extracción, siempre que esto sea posible, y que la descongeles y calientes también lo antes posible cuando vayas a dársela.

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