Células madre en la leche materna

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La hipótesis de que la leche materna contenía células madre pluripotenciales – con capacidad para especializarse y diversos tipos de células dependiendo del tejido en el que se localicen – se postulaba ya en el año 2007, cuando un equipo de la Universidad Western Australia se decidía a investigar los tipos celulares contenidos en la leche y descubría que algunos de los cultivos daban positivo para un marcador de este tipo de células.

La investigación ha seguido su curso y finalmente la existencia de células madre en la leche materna se ha confirmado. Los resultados se presentarán en el Medela’s 7th International Breastfeeding and Lactation Symposium que se celebrará en Viena en abril del año que viene.

Últimamente y gracias a los avances científicos estamos acostumbrados a pensar en las células madre como ese milagro de la medicina que conseguirá salvar vidas y curar enfermedades tan dispares como el cáncer o el Alzehimer. Nos olvidamos a menudo de que las células madre no son nada extraño, todos nos formamos a partir de ellas ya que se producen durante las primeras divisioness del ovocito – el óvulo fecundado – y lo extraño no es que las células madre existan, sino que se encuentren en tejidos adultos.

Cuando se produce la fecundación todas las primeras células en las que el ovocito se divide son células madre, ya que tienen la capacidad de “convertirse” en distintos tipos de células según el patrón de desarrollo genético de cada especie. Esto sucede en todas las especies, no sólo en la humana y como digo, lo extraño no es su existencia, sino encontrarlas en individuos adultos, en los que las células ya están especializadas, cada una en su tejido correspondiente. A pesar de eso se han encontrado células madre en algunos tejidos como el adiposo (la grasa) o incluso en la sangre menstrual. Existen además células madre del bebé en multitud de tejidos maternos, lo que convierte a las madres en lo que se denomina microquimeras – seres vivos con dos o más tipos de material genético – que contribuyen a regenerar los tejidos maternos, por ejemplo el tejido cardíaco.

La presencia de células madre en la leche materna tiene por tanto, además de la perspectiva de su uso en medicina, una función biológica y probablemente esté relacionada con la disminución del riesgo de ciertos tipos de cáncer en niños, que es menor si han tomado teta. Las células madre sirven para regenerar tejidos, pero no sólo in vitro, función que se puede intentar en un laboratorio, sino también dentro del organismo. Este descubrimiento es por tanto muy importante y marca una gran, enorme, insalvable diferencia entre la leche materna y la leche de bote. Porque las células madre son únicas e intrasnferibles para cada individuo y no se pueden imitar a menos que existan otras células madre disponibles.

El descubrimiento además abre las puertas a un futuro en el que el cordón umbilical no tenga que cortarse precozmente con la excusa de salvar las células madre del bebé por si enferma, puesto que bastaría con guardar algo de leche de su madre, un procedimiento nada invasivo.

Estamos por tanto ante la confirmación de que la leche materna es un regalo para toda la vida y no sólo en un sentido metafórico.

Foto | Marc Falardeau

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