¿Por qué las cesáreas duelen menos?

lactancia cesárea

El titular parece sensacionalista y antiparto natural, pero la cosa no va por ahí.

Que si las madres somos unas valientes, que si mira tú cómo te levantaste enseguida para ir a ver a Lara a la UCIN, que si tal que si cual…los científicos, con sus mentes científicas, se preguntan porqué las cesáreas duelen aparentemente menos que otras intervenciones quirúrgicas. Duelen menos o al menos producen menos problemas de dolor crónico a medio y largo plazo. Y los científicos, con sus mentes científicas, proponen hipótesis para preguntas concretas. El tremendo incremento en los nacimientos por cesárea en los Estados Unidos ha llevado a los científicos a preguntarse porqué las mujeres que han sufrido una cesárea tienen menos problemas de dolor crónico posterior que el resto de la gente (incluidas otras mujeres) que sufren otro tipo de intervenciones quirúrgicas. Todo tiene su lado positivo, o al menos yo se lo veo.

Mis lactancias me han salvado. Existen ya estudios científicos que relacionan la lactancia materna con menores incidencias de depresión post-parto, principalmente en mujeres con parto complicados. La recuperación de una cesárea es más fácil si das teta.

Un estudio científíco relaciona la oxitocina endógena con una incidencia muy baja de dolor crónico post-cirugía en las madres que han parido por cesárea – el amor que sientes por tu cachorro se transforma en un neurotransmisor que influye en tu comportamiento, en tus relaciones sociales, en tu colon espástico y también en el dolor físico. Dentro de un tiempo se descubrirá que las madres que dan el pecho están en el punto de más baja incidencia, que va del 1 al 18%. Porque cuando das el pecho las concentraciones de oxitocina endógena se mantienen altas durante mucho tiempo. La oxitocina, la hormona del amor, es la responsable de que se produzca el reflejo de eyección de leche en las mamas. Para dar el pecho produces oxitocina y la oxitocina te quita las penas.

De nuevo, todo lo que necesitas es amor. En este caso darlo. La oxitocina, otra vez.

Foto | Wikicommons

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