Cómo vivir la Noche de Reyes

reyes magos

 

Recuerda las noches de Reyes. El frío colándose por las rendijas de las ventanas, la cabalgata en blanco y negro en una tele con sólo dos canales, tus primos de Alemania compartiendo cuarto contigo. ¡A dormir ya, que si no no vienen! Los nervios, los mantecados, tres copas de champán para Melchor, Gaspar y Baltasar y agua en el balcón para los camellos. Los ojos como platos y las orejas de punta, a ver si este año no me duermo y los oigo venir, esta vez no me lo pierdo, el sueño que te vence…

Hay pocos días tan mágicos como éste. No sólo cuando eres niño. Recuerda el año pasado. Los niños que no acaban de dormirse y tú que no encuentras el celo, el año que viene empaqueto todo antes, que me van a oir, los ascensores subiendo y bajando con vecinos del trastero, cuidado, no hagas ruido que los despiertas. Hay pocas noches con tanta emoción.

La vida se compone de pequeños momentos que puedas después recordar cuando seas viejo. Como aquella vez que, de verdad, de verdad, de verdad, viste a Sus Majestades, o hace tres años cuando casi te pillan subiendo la tele, que ya era hora de cambiarla. Qué susto, ¿eh? Qué risas. ¡A dormir ya, que si no no vienen!

Los niños traen de regalo la oportunidad de volver a la infancia, de volver a vivir en el asombro y de volver a creer que es posible que tres señores de hace 2000 años que viajan a lomos de camellos cargados de regalos sean capaces en una sola noche de visitar todas las casas del mundo. Si eso es posible ¿qué habrá que no lo sea? La infancia es magia y tener hijos te la devuelve toda. Cálida, entrañable, felicidad hecha de cosas pequeñas, la de verdad, la importante.

Ser Mamás os desea una Feliz Noche de Reyes. Que durmáis bien, que seguro que este año también vienen.

Foto | Tom (CC-BY)

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