Y si en verano vuelven los miedos nocturnos…

miedos nocturnos

Casi todos los niños pasan por una fase en la que les da miedo la oscuridad. El ser humano es un animal diurno, lo que quiere decir que durante la noche, el periodo en el que duerme, es más vulnerable. El miedo a la oscuridad es posiblemente una adaptación evolutiva que sirvió en su día para que nuestra especie se multiplicara y colonizara todo el planeta, fruto de él probablemente aprendimos a controlar el fuego, que da calor cuando bajan las temperaturas durante la noche y también ilumina, de modo que podemos ver lo que nos rodea.

Todos los animales diurnos tienen comportamientos que les ayudan a reducir el estrés que les produce la oscuridad, la noche. En general, en la naturaleza, los animales diurnos se esconden en sus madrigueras o cuevas cuando llega la noche y si viven al raso, como las grandes manadas de herbívoros, se agrupan para reducir el peligro.

Los primates, orden al que los seres humanos pertenecemos, trepan a los árboles o duermen en grupo. Los seres humanos, mucho más ingeniosos, hemos inventado los edredones y la luz eléctrica. Dormir en grupo ya no es necesario para nuestra supervivencia, pero esto sólo lo tenemos claro los adultos y probablemente no todos.

Llega el verano, te vas de vacaciones y tu hijo, que ya había superado su periodo de miedo a la oscuridad, que ya dormía en su cuarto y ya sabe que los monstruos no existen y que ese montón de ropa que parece una bruja cuando se apaga la luz sólo es un montón de ropa cuando la enciendes, de repente vuelve a tener miedo. Es normal. Como casi todo con los niños. Y no importa la edad que tenga.

Cambiar de cama y de cuarto, unido al horario de verano y al cambio en todas las rutinas durante estos meses, que además suelen afectar a la horario para acostarse, puede ser suficiente para que un niño que hasta ahora dormía a pierna suelta empiece o vuelva a manifestar algún trastorno leve del sueño, como pesadillas, terrores nocturnos o el típico miedo a la oscuridad.

Disminuir por tanto el estrés, o el miedo, es fundamental. ¿Y cómo? Pues de la misma forma en que lo hiciste cuando era más pequeño. Acompañándole mientras duerme, dejando un punto de luz o incluso volviendo a dejar que duerma en tu cama. Sí, no pasa nada. El desarrollo infantil no es una progresión lineal, todos los niños tienen retrocesos y altibajos. Lo importante es estar tranquila y adaptarse.

Y a dormir a pierna suelta.

Foto | thejbird

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