Cómo quitar el miedo a los insectos

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El miedo a los insectos es bastante común entre la población infantil aunque sobre todo es muy común en la población no tan infantil. Cucarachas, arañas y ¡peor! los bichos que vuelan y zumban, como las avispas, son suficientes para que el más pintao salga corriendo sin mirar atrás y sin importarle mucho a quién se lleva por delante. Todos lo hemos visto. Hay una teoría popular que dice que cuando aparece una avispa lo mejor es estarse quieto, pero ¿quién es el guapo que la sigue y no se pone a dar manotazos y pegar saltitos? Adultos, casi ninguno.

Lo peor del verano, sin duda, no es el calor. ¡Son los bichos! Sobre todo los que pican. Pero si quieres disfrutar de la naturaleza o incluso de las piscinas urbanas no te queda otra que aprender a lidiar con ellos.

¿Y qué mejor manera de manejar el miedo a los insectos que convirtiéndote, tú y tus niños, en un estupendo entomólogo? La mejor forma de que tus hijos le pierdan el miedo a los insectos es que primero se lo pierdas tú y para eso no hay nada como saberse capaz de atraparlos.

Lo primero son los botes de mermelada, claro. ¿No tuviste nunca una mosca o algún insecto similar en un bote de vidrio? Seguro que si te pones aún recuerdas aquella época en la que los bichitos te parecían interesantes. Y después puedes sofisticar el tema con una red cazamariposas.

Las redes cazamariposas se venden ya en cualquier establecimiento de juegos educativos para niños. Son baratas y útiles y usarlas es divertido. Pero también puedes construirte una en tu propia casa. Se necesitan pocas cosas y todas son fáciles de conseguir.

Lo primero es una percha de alambre que hay que doblar en forma de círculo. Si ya tienes una de tus experimentos con las pompas, pues incluso mejor. Además necesitarás una bolsa de red, de las que se usan para separar alguna ropa en la lavadora e hilo fuerte. Y un palo, claro. Lo único que hay que hacer es atar la bolsa con hilo fuerte a la percha y enganchar el palo con un poco de celo. ¡Y ya está!

Observar la naturaleza es uno de los mayores aprendizajes que se pueden hacer. Y los niños, que todos tienen pequeñas mentes curiosas de científicos, lo aprovechan al máximo. Una tarde, con una red cazamariposas casera, no sólo te sirve para quitarle a tus hijos el miedo a los insectos, sino que encima es una enorme lección y además experimental, que son las que mejor se aprenden.

En verano cualquier excusa es buena para divertirse y encima aprender. Y sólo una recomendación: si cogéis mariposas, después dejadlas ir. Son más bonitas libres.

Foto |tdllucas5000

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