¿Por qué es bueno recuperar el juego en la calle?

jugar en la calle

 

Dice Francesco Tonucci, referente mundial en la innovación pedagógica, que si los niños vuelven a jugar en las calles las ciudades serán más seguras. Y tal vez tenga razón.

El ser humano ha nacido para jugar y para aprender jugando. La neotenia, una característica humana que provoca que mantengamos comportamientos juveniles durante toda nuestra vida, y nuestro neocórtex potente y plástico, que sigue cambiando a lo largo de nuestra vida, hacen que el juego sea una actividad fundamental en el desarrollo y la salud humana. Pero jugar no sólo es estar delante de una pantalla y jugar a vídeo juegos de consola o de ordenador.

Jugar es correr, trepar, mancharse y sobre todo, imaginar, tomar decisiones y resolver conflictos con iguales o superar “fracasos”. El juego es imprescindible para nuestro bienestar. El juego libre y sin supervisión de adultos confiere autonomía y responsabilidad y ayuda a aprender a manejar la frustración. Pero los niños ya no juegan en la calle, ni en espacios abiertos.

Las ciudades sin niños son tristes. Los padres, preocupados por su seguridad, metemos a los niños en casa y así, creyendo que los protegemos, podemos estar en realidad perjudicándolos. Los coches son dueños de las ciudades y los niños se quedan en sus domicilios, aburridos, con demasiada energía y sin otra cosa que hacer que mirar la tele. Del colegio a inglés y de inglés a casa. Y vuelta.

Recuperar las ciudades para los niños es recuperar la vida en la urbe, recuperar la vida para las personas, cada vez más aisladas, cada vez más tristes. La calle es de todos y según Tonucci “la presencia de escolares hace a los adultos más responsables” y por tanto a las ciudades más seguras.

En estos tiempos que corren, en los que los países desarrollados podemos ya preocuparnos del desarrollo y bienestar de nuestros hijos mucho más allá de sus problemas de alimentación o salud en general, adaptar las ciudades a nuestros pequeños es un proyecto ambicioso, pero seguro que a la larga, nos beneficiará a todos.

Hay que volver a jugar en la calle. Como cuando nosotros éramos pequeños. ¿Te acuerdas? Intentemos que nuestros hijos también puedan disfrutar de eso.

Foto | spaceodissey

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